¿Hétero, Homo o Bi?: des(re)conceptualizando la categoría de ‘Hombre Heterosexual’ desde la Teoría de Género y el Derecho

¿Hétero, Homo o Bi?: des(re)conceptualizando la categoría de ‘Hombre Heterosexual’ desde la Teoría de Género y el Derecho

 Jesús Octavio Iman Palomino

Director del Consejo Editorial en Pólemos de Derecho & Sociedad. Estudiante de octavo ciclo de la Facultad de Derecho de la PUCP.


A los hombres 100% heterosexuales

  1.  Introducción 

Probablemente a la persona que este leyendo este artículo le parezca más común o no le traiga ningún recelo el hecho de que dos mujeres heterosexuales se den muestras de afecto en público. Contrario a ello, a usted le podría parecer un poco “fuera de lo común” ver a dos hombres heterosexuales dándose afecto. Hasta el momento han surgido varias teorías que pueden explicar este fenómeno en la sociedad. La teoría más difundida es la que menciona que la división surge de un entendimiento común de la sexualidad humana: “this divide stems from a common understanding of human sexuality: The female variety of it is more malleable, more inherently open to experimentation and variety, than the male variety” (Ward, 2015a).

La gran difusión y aceptación de la anterior teoría tiene una explicación lógica: permite mantener el status quo de las instituciones y categorías aprobadas por la heteronormatividad (Ward, 2015a); es decir, claramente a este sistema predominante le va convenir una teoría que mantenga las categorías tal y como están. Así, las categorías que hoy conocemos -como mujer heterosexual u hombre heterosexual- han sido limitadas en cuanto a su desarrollo conceptual por este sistema.

En base a esta limitación, se debe de des(re)conceptualizar, ya no en base a las categorías heteronormativas preexistentes, sino en base a un enfoque interdisciplinario con un eje central en la Teoría de Género. Por todo ello, el presente artículo tiene como finalidad realizar un análisis de las categorías actuales, replanteándolas y poniendo en juicio el significado de “hombre heterosexual”.

  1. ¿Identidad sexual? ¿Género? ¿Orientación sexual?

El famoso The Genderbread person (Gráfico 1) es una de las maneras en como las personas que quieren introducirse en los temas de género inician. De hecho, muchas personas académicas en temas de género lo suelen usar para explicar las diferencias entre estas categorías. Sin perjuicio de ello, son ellas mismas las que critican de manera acérrima la ilustración de Sam Killerman.

Gráfico 1

En cuanto al tema que es relevante en el caso (‘la orientación sexual’), el antropólogo médico Will Robertson indica que lo que se muestra en The Genderbread Person sobre la orientación sexual es errada, pues

“It reduces sexual orientation to an internal feeling and leaves out how sexuality is also part of social identity. So, a person who identifies as a man can be attracted to men and not consider himself gay. Is it right of us to label a person as gay if they do not identify that way?” (2012).

Eso quiere decir que reducir la ‘orientación sexual’ a las categorías dual de heterosexual y homosexual (además de bisexual en el medio) no es del todo correcto; lo cual hace más problemática la categorización.

Los problemas mencionados en el párrafo anterior se trataron de enmendar. Es así que en la actualidad The Genderbread Person que se muestra en el gráfico 1 ha sido actualizada gracias a los aportes de Judith Butler y Donna Haraway. En ese sentido, actualmente se encuentra vigente The Genderbread Person v4.0 (Gráfico 2). En este gráfico más estructurado ya no se habla de ‘Orientación sexual’ ni tampoco aparecen las categorías de heterosexual, homosexual ni bisexual. En su lugar, como se ve en el gráfico, hay dos nuevas columnas: “Atraído por (sexualmente)” y “Atraído por (Románticamente)”.

Gráfico 2

Lo primero que puede llamar la atención a la persona que este leyendo este artículo es la división que se ha hecho entre lo sexual y lo romántico. Con toda razón puede llegar a sorprender esto, pues la sociedad heteronormativa y sus instituciones han difundido la idea de que “Si te gusta un chico o una chica” es en ambos sentidos: tanto sexual como romántico; por lo que hay personas que ‘dudan’, se cuestionan sobre si ‘realmente’ son heterosexuales o si son bisexuales u otra categoría única. En ese sentido, cabe realizar las preguntas: ¿a un hombre heterosexual le puede atraer románticamente los hombres?, ¿un hombre heterosexual podría estar en una relación con otro hombre?, ¿un hombre heterosexual sigue siendo heterosexual si ha mantenido relaciones sexuales con otro hombre?, etc. Estas interrogantes serán desarrolladas en extenso, desde una perspectiva interdisciplinaria, en lo que resta del artículo.

  1. Adelantada a su tiempo: Marilyn Frye y su tesis sobre la cultura heterosexual masculina homoerótica

La feminista Marilyn Frye escribió su famoso libro “The Politics of Realiity” hace varias décadas atrás. Este libro rápidamente se hizo conocido por la nueva perspectiva del hombre heterosexual que ella desarrolla, pues daba un giro conceptual al significado de ser “hombre heterosexual”. De acuerdo a esta concepción de ella, en realidad no importaría, para la configuración de la heterosexualidad, la atracción romántica (hacía mujeres u hombres), sino lo que realmente importaría es el grado de la atracción, pues para ella la mayoría de hombres heterosexuales tienen, en cierto grado, una atracción afectiva por otros hombres. Esto lo explica ella en la siguiente cita:

“Decir que los hombres heterosexuales son heterosexuales es solo aclarar con quién mantienen relaciones sexuales (follando exclusivamente con el otro sexo, es decir, mujeres).

Todo o casi todo lo que pertenece al amor, la mayoría de los hombres heterosexuales lo reservan exclusivamente para otros hombres. Las personas a quienes admiran, respetan, adoran, veneran, honran, a quienes imitan, idolatran y forman profundos apegos, a quienes están dispuestos a enseñar y de quienes están dispuestos a aprender, y cuyo respeto, admiración, reconocimiento, honor, la reverencia y el amor que desean … esos son, abrumadoramente, otros hombres.

En sus relaciones con las mujeres, lo que pasa por respeto es bondad, generosidad o paternalismo; lo que pasa por honor es removerlo al pedestal. De las mujeres quieren devoción, servicio y sexo.

La cultura masculina heterosexual es homoerótica; es amante de los hombres” (Frye, 1983, pp. 134-135).

Lo curioso de lo que plantea la autora es que en realidad lo que menciona es fácilmente perceptible en el actuar de algunos hombres heterosexuales. Se pueden citar algunos ejemplos:

  • Hombres heterosexuales que solo tienen relaciones sexuales con mujeres para impresionar a otros hombres o ganarse su ‘respeto’ o que luego de tener relaciones sexuales lo mencionan en su grupo cercano de amigos hombres solo para impresionarlos;
  • Los hombres heterosexuales suelen crear relaciones profundas de apego con otros hombres heterosexuales, por lo que tienen mucha mayor confianza entre estos (lo que significa formar grupos cercanos únicamente de varones);
  • Como lo mencionó la autora, las personas a las que imitan, idolatran, de los que están dispuestos a aprender, de los que permiten que les brinden consejos suelen ser otros hombres;
  • Los hombres heterosexuales suelen escuchar la música de otros hombres, leer los libros escritos por otros hombres, ver las películas dirigidas por hombres, reflexionar sobre las teorías planteadas por otros hombres, construir con otros hombres proyectos políticos (Aránguez, 2018); y
  • Se podría mencionar una gran cantidad de ejemplos en donde se denota el afecto y devoción que algunos hombres heterosexuales tienen por otros hombres.

En base a esto, como se mencionó, esta nueva idea de Frye da un giro al concepto de hombre heterosexual, pues para ella el tema de la atracción romántica no es relevante en tanto la mayor parte de hombres heterosexuales son, en cierto grado, homoeróticos. A este punto se debe aclarar dos aspectos: por un lado, el término ‘erótico’ no hace referencia a lo sexual, sino a un aspecto más de admiración y veneración; por otro lado, no debemos confundir atracción romántica con homoerotismo, pues este último se relaciona más con la idolatría, mientras que el primero hace relación a la atracción que puede llegar a sentir un hombre por otro hombre.

  1. Un Hombre ¿Heterosexual?, ¿Homosexual? o ¿Bisexual?

En este apartado se tratará de dar una concepción de lo que significa ser un ‘hombre heterosexual’. Para ello, al igual de lo que se vio en el gráfico 2, el análisis de la categoría de heterosexual se dividirá, en cuanto a las atracciones, en sexual y romántica.

a. “Soy un hombre heterosexual que siente atracción romántica por otros hombres”

Ciertamente la cultura heteronormativa nos ha demostrado que presuponer el género, la sexualidad y la atracción de las personas es la regla. Por ejemplo, la sociedad puede llegar a considerar que por el hecho de que un hombre este tomado de la mano con otro hombre eso significa que ambos son homosexuales; esto, claramente, se da en base a prejuicios. Así, de la lectura de una serie de investigaciones sobre el tema, la mayoría llega a la conclusión que interpretar la idea de “homosexualidad” como una esencia, una estructura o denominador sexual común a todos los hombres con tendencias homoeróticas es incurrir en un heterosexismo inaceptable[1]. Es así que, en realidad, además que presumir el género, sexualidad o atracción de una persona es incorrecto, no podemos hacer un silogismo tan simple como “Si A y B son hombres y son pareja, entonces son homosexuales o bisexuales”, pues tal cual se mencionó en la cita, sería incurrir en una ‘categorización’ no aceptada.

Pero esta presunción es de cierta manera producto de las categorizaciones que se han mantenido a lo largo de los años. Ejemplo de ello son las definiciones más difundidas sobre “hombre heterosexual”: “heterosexual men are sexually or romantically attracted to women” (Brennan, 2021); esto quiere decir que un hombre heterosexual solo puede sentir atracción romántica por una mujer y no por un hombre. Este tipo de definiciones lo único que aporta es el mantenimiento del status quo de las categorías heteronormativas y a la propagación de asumir la atracción sexual y romántica de las personas.

Ahora bien, esta definición, claramente heteronormativa, no es del todo cierto, pues en realidad un hombre heterosexual puede sentir atracción romántica por otros hombres. Esto se fundamenta en la investigación de Marilyn Frye previamente presentada cuando menciona que “decir que los hombres heterosexuales son heterosexuales es solo aclarar con quién mantienen relaciones sexuales” (1983, p.134); es decir, la categoría de “heterosexual” tan solo se reduce a la dimensión de la atracción sexual. En base a ello, un hombre heterosexual podría estar en una relación romántica con otro hombre heterosexual, bisexual u homosexual y no por ello tendría que ponerse en duda su heterosexualidad ni mucho menos imponerle que se adecue a las categorías de bisexual o homosexual.

b. “Soy un hombre Heterosexual que siente atracción sexual por otros hombres”

Hasta el momento no hay un verdadero consenso para explicar este hecho dentro de las personas académicas que estudian el tema. Si mantenemos la nueva definición de heterosexual de Marilyn Frye sería ‘inviable’ indicar que hay hombres heterosexuales que tengan atracción sexual por otros hombres, pues el fundamento de existencia de la categoría heterosexual se basa en que los hombres heterosexuales solo tienen atracción sexual por mujeres. No obstante, hay hombres heterosexuales que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, ya sea de manera casual o de manera más periódica. Es en base a este aspecto, que contradice la definición anterior, que se expondrá las tres teorías más difundidas que tratan de explicar estas situaciones.

La primera teoría trata de explicar este tema aduciendo que los hombres heterosexuales que mantienen relaciones con otros hombres son homosexuales o bisexuales reprimidos por la sociedad. Desde ya adelanto que esta teoría, que va de la mano con lo dual de las categorías heteronormativas, no es correcta. Para Barnés, aplicando la teoría de Jane Ward, muchos hombres han tenido esta clase de encuentros sexuales, pero ello no quiere decir que sean homosexuales reprimidos, pues están inmiscuidos en la heteronormatividad, están bien con ser heterosexuales y quieren que les considere como tales (2016). Por su parte, Tony Silva menciona que while many people understandably think that men are “closeted” if they have sex with other men yet identify as straight, this is not exactly true. (2021). Así, de acuerdo a ambos autores, mencionar que los hombres heterosexuales que tienen relaciones sexuales con otros hombres son gais o bisexuales reprimidos es incorrecto.

Hay quienes tratan de refutar esto último mencionando que en realidad siguen siendo homosexuales o bisexuales reprimidos con la única motivación de pertenecer al grupo dominante; es decir, los hombres reprimidos, para no pertenecer a la comunidad LGBTQ+, deciden seguir considerándose heterosexuales y así lo comunican a la sociedad. En ese orden de ideas, para Tony Silva:

“Identifying as straight also meant they could avoid stigma and feel connected to a socially dominant group. Many felt that sex with men was irrelevant to their identities given other aspects of their lives. They felt that heterosexuality and masculinity were “normal” and expected of them” (2021).

De acuerdo a esta idea, las relaciones sexuales que se puedan mantener con otros hombres no son tomada en cuenta al momento de declararse como heterosexuales, pero a esto se le añade la explicación que da el autor: es lo ‘normal’. Esto significa que los hombres sienten que la sociedad espera de ellos que sean heterosexuales, por lo mismo que vivimos en una sociedad heteronormativa, y por ello, de manera consiente o inconsciente, obvian las relaciones sexuales con otros hombres al momento de elegir la categoría de heterosexual.

Siguiendo esta misma línea, Jane Ward menciona que

Cuando un hombre heterosexual se involucra en el sexo homosexual y no tiene ningún interés de la identificación bisexual u homosexual (no quieren tener nada que ver con la subcultura queer) es porque están profundamente invertidas en la heteronormatividad, se sienten muy cómodas con la rectitud y quieren ser entendidas como heterosexuales (2015b).

Ambas ideas tienen algo en común: muestran al hombre heterosexual que tiene relaciones sexuales con otro hombre como un reprimido social a causa de la heteronormatividad con la motivación de pertenecer al grupo socialmente dominante. Esta idea, que en principio podría parecer lógica, será desmentida y reemplazada por la tercera teoría que se presentará.

Una segunda teoría, también difundida con la intención de mantener las categorías heteronormativas, es la que menciona que el hecho de que un hombre heterosexual tenga relaciones sexuales con otro hombre refuerza y hegemoniza su heterosexualidad. Así, hay quienes creen que, en muchas ocasiones, las relaciones sexuales con personas del mismo sexo son, paradójicamente, una exhibición de su heterosexualidad a “prueba de bombas” (Barnés, 2016). Este argumento es incorrecto por una razón: como se muestra, el argumento está basado en una idea errónea de lo que significa ser heterosexual. Si nos ubicamos en la noción que se dio previamente en este artículo, llegaremos a una clara contradicción: un heterosexual, persona atraída sexualmente por mujeres, tiene relaciones sexuales con hombres para hegemonizar su atracción por las mujeres; desde un punto de vista lógico no tiene mucho sentido la anterior afirmación. Así, esta teoría, a partir de la reconceptualización de heterosexualidad, no tiene fundamento.

En tercer lugar, se tiene una nueva idea que con el tiempo ha ganado mayor aceptación. Esta tercera teoría se fundamenta en el Derecho a la libre determinación de la personalidad y en la teoría queer que menciona una necesaria diferenciación entre la atracción sexual y la identidad sexual. Por un lado, en cuanto al Derecho de la libre determinación de la personalidad, este busca proteger la potestad de las personas para autodeterminarse; esto es, la posibilidad de adoptar, sin intromisiones ni presiones de ningún tipo, un modelo de vida acorde con sus propios intereses, convicciones, inclinaciones y deseos, siempre, claro está, que se respeten los derechos ajenos y el orden constitucional[2]; esto en temas de género, significa que la atracción sexual, la atracción romántica y la identidad sexual son categorías cambiantes y que su determinación no está en manos de la sociedad ni de las personas que rodean a los hombre, sino que todas esas categorías están en sus propias manos.

Así, un hombre heterosexual que tiene relaciones sexuales con otro hombre puede tener una atracción sexual por hombres (en principio contrario a la propia definición de heterosexual) y mantener la identidad sexual de heterosexual sin ningún problema; lo mismo aplica para los casos en que no exista una real atracción sexual hacia otros hombres, sino simplemente son encuentros sexuales ocasionales.

Por otro lado, ya insertándonos en lo que sería la teoría queer, debemos de diferenciar el aspecto de la identidad sexual con la atracción sexual. Si bien lo que se espera es que ambas estén alineadas, pues guardan mucha correlación, en base al derecho antes mencionado, esto no tiene que ser así siempre, pues la identidad sexual es perteneciente al ámbito personal de cada uno. Así, desde un punto de vista de la teoría de género y la teoría queer, con el añadido de lo anterior, sí sería posible que un hombre que tiene relaciones sexuales con otro hombre se identifique sexualmente como heterosexual.

Finalmente, luego de haber concluido con el desarrollo de la tercera teoría, es necesario relacionar esta misma con la primera. En base a esta tercera teoría, la primera queda totalmente desacreditada, pues en realidad lo que sucede no es un hombre heterosexual reprimido, sino que es un hombre que puede tener relaciones sexuales con otros hombres y autoidentificarse sexualmente como heterosexual en el ejercicio de su derecho al libre desarrollo de la personalidad. Así, tratar de encasillar a un hombre que mantiene relaciones sexuales con otro hombre como un ‘homosexual reprimido’ no solo sería atentar con su propia autodeterminación, sino que también implica un uso incorrecto de las categorías del género y la sexualidad.

  1. Algunos aspectos problemáticos

Luego de todo lo mencionado en el artículo, puede surgir una primera duda problemática: ¿Cuál es el sentido de las categorías de bisexualidad y homosexualidad si al final un hombre que mantiene relaciones sexuales con otro hombre puede autoidentificarse como heterosexual y debe ser respetada esa decisión? Sin duda la interrogante presentada es válida, pero esta misma se funda en una idea errónea de las categorías de bisexualidad y homosexualidad. Como se ha venido hablando en la última parte, estas categorías que tienen el sufijo “-sexualidad” no solo hacen referencia a la atracción sexual, sino que hacen referencia, además, a la identidad sexual de la persona.

Así, de acuerdo a Jane Ward no podemos quedarnos tan solo en la atracción sexual al momento de hablar de estas categorías: “If we’re thinking of bisexuality or homosexuality as purely technical descriptions of sex acts and not sexuality identities, then yes, whenever somebody is engaged in homosexual sex we could say that it’s homosexual. But that doesn’t tell us anything about the identity of the person involved” (2015b). En ese sentido, las categorías de homosexual y bisexual igual tendrán importancia en tanto habrá personas que se identifiquen sexualmente con estas. Además, tal cual lo menciona la autora, si bien las categorías sugieren lo relativo a la atracción sexual, no se agota tan solo en ello, pues también implica la identidad sexual; las cuales podrán estará alineadas con la atracción sexual, pero también podrán ser totalmente diferentes, en ambos casos es válido.

Una segunda crítica que podría surgir, en relación a la cultura heterosexual homoerótica, es si esta situación sucede a hombres, entonces perdería el sentido hablar tan solo de hombres heterosexuales para hablar de homoerotismo, pues tanto homosexuales y bisexuales son homoeróticos. Esta idea, no puede ser considerada como válida por dos principales motivos.

Por un lado, sería totalmente incorrecto pensar que el aspecto del homoerotismo y de la homoafectividad son presupuesto de la homosexualidad y la bisexualidad; pues ninguna de las dos categorías implica los aspectos antes mencionados. El problema radica en que las instituciones heteronormativas se han encargado de difundir esta idea errónea: “si eres homosexual o bisexual entonces eres homoerótico”; pero recordemos, como se mencionó al inicio, que lo erótico en este contexto no hace referencia a lo sexual, pues para ello existe la categoría de ‘atracción sexual’. Así, es totalmente válido que un homosexual o un bisexual no sea homoerótico, como también es válido que un homosexual o un bisexual sea homoerótico.

Por otro lado, como ya se adelantó, el término ‘homoerotismo’ difiere de lo que comúnmente se entiende como ‘erotismo’. De la lectura de las investigaciones de Frye es fácil llegar a la conclusión que con ‘erótico’ ella no hace referencia al lado sexual de la palabra, sino que ella lo redefine. Así, si bien en el habla común podríamos entender el término como un deseo sexual hacia una persona del mismo sexo; en este caso, el sentido que se le da al término se relaciona más con la idolatría, la admiración, el deseo intelectual, etc. Es por ese motivo que en realidad no podría hablarse de esta redefinición de ‘homoerotismo’ en general para homosexuales, bisexuales y homosexuales; e intentar encajarla sería incurrir en un heterosexismo inadecuado.

Un último cuestionamiento podría ser cuáles son las causas de esta situación llamada “cultura heterosexual homoerótica”. Muy probablemente tanto homofóbicos como personas conservadoras traten de buscar una respuesta en ‘la ideología de género’ o ‘el adoctrinamiento’ e incluso tratarán de responsabilizar al colectivo LGBTIQ+ o al colectivo feminista o cualquier colectivo que no siga sus ideas. Sin embargo, en realidad, la razón de la existencia es la propia sociedad conservadora heteronormativa; es decir, es la propia sociedad heteropatriarcal la que cultiva el amor por otros hombres, En ese sentido, David William nos menciona que:

“En varias etapas de la formación del sujeto, tanto durante el periodo en que está férreamente sometido y circunscrito por las tecnologías[3] que administran las instituciones del patriarcado (familia, escuela, cancha, club/ asociación social, guarnición), como durante el transcurso de toda su vida, hay un movimiento de iteración, reduplicación, confirmación, validación entre cada una de las esferas, para que lo biológico, lo subjetivo y lo actuado (es decir, el papel social que juega), se identifiquen y confirmen mutuamente.” (1997)

Así, en el proceso en el que la sociedad heteronormativa – machista- busca que el sexo, el género, la atracción sexual se adecuen a un modelo aceptado mayoritariamente, inculcan y difunden el amor hacia otros hombres; por poner un ejemplo, en el colegio casi siempre hemos tenido como modelos a seguir a hombres: en la ciencia, en las matemáticas, en la historia, en la literatura, etc. Así, son las propias instituciones heteronormativas las que difunden una idolatría hacia figuras masculinas, por lo que nos desarrollamos como personas de esa manera. Cabe resaltar en este punto que por el simple hecho de que se difundan la idolatría por figuras masculinas no implica que en todos los casos se adopte ello, por lo que hay heterosexuales, homosexuales y bisexuales que no son homoeróticos.

  1. Conclusiones

En suma, en el presente artículo se ha hecho un intento por renovar la categoría de ‘hombre heterosexual’ en base a un enfoque interdisciplinario de derecho y teoría de género. Así, la des(re)conceptualización de la categoría ‘heterosexual’ queda relacionada con la idea de la atracción (que puede ser sexual o romántica) y la identidad sexual (vinculada con el derecho al libre desarrollo de la personalidad). Por todo ello, a modo de sistematización, se podría tener las siguientes combinaciones, todas las cuales se subsumen en la categoría de ‘Heterosexual’:

Un hombre heterosexual… (entre paréntesis se colocará la categoría si se toma en cuenta la identidad sexual)

  • Que tiene atracción sexual por otros hombres y atracción romántica por otros hombres. (homosexual)
  • Que tiene atracción sexual por otros hombres y atracción romántica por mujeres. (homosexual)
  • Que tiene atracción sexual por mujeres y atracción romántica por otros hombres. (heterosexual)
  • Que tiene atracción sexual por mujeres y atracción romántica por mujeres. (heterosexual)
  • Que tiene atracción sexual tanto por hombres como por mujeres y atracción romántica por otros hombres. (bisexual)
  • Que tiene atracción sexual tanto por hombres como por mujeres y atracción romántica por mujeres. (bisexual)
  • Que tiene atracción sexual por otros hombres y atracción romántica tanto por hombres como por mujeres. (homosexual)
  • Que tiene atracción sexual por mujeres y atracción romántica tanto por hombres como por mujeres. (heterosexual)
  • Que tiene atracción sexual tanto por hombres como por mujeres y atracción romántica tanto por hombres como por mujeres. (bisexual)

Es necesario aclarar que las posibilidades son muchas más, pero para efectos de este apartado, solo se han tomado en cuenta la dualidad hombre-mujer. Como se podrá apreciar, solo tomando en cuenta la atracción sexual como factor determinante de la heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad, solo en tres supuestos estaríamos ante un hombre heterosexual. No obstante, como se ha desarrollado en el cuerpo del artículo, al concepto de heterosexualidad se le incluye el espectro de la identidad sexual, por lo que el hombre podrá decidir si adoptar las categorías de homosexual, bisexual o heterosexual a su libre criterio.

Todas las personas tenemos el mismo derecho de desarrollar nuestra identidad sexual y de descubrir nuestra atracción sexual y romántica, pero esto se complica en tanto la hegemonía heteronormativa impide ello al tratar de mantener las categorías de forma estática. Una de las vías para tratar de contrarrestar esta hegemonía es tener una educación integral con enfoque de género, pues de esta manera se podrán des(re)conceptualizar, no solo la categoría de ‘hombre heterosexual’, sino también las demás categorías.


Referencias:

[1] Cfr.  Kenneth Lewes. The Psychoanalytic theory of mole homosexuality (1989); Robert Stoller. Sexual Excitement (1979); Observing the eroting imagination (1987) e Intímate Communications – erotics and the study of culture (1989); Jurandir Freiré Costa. A inocencia e o vicio. Estudo sobre o homoerotismo (1992) y A face e o verso. Estudo sobre o homoerotismo 11(1995).

[2] Sentencia T-099 de 2015. (10/03/2015). Corte Constitucional. (Gloria Stella Ortiz Delgado).

https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=72144 

[3] De la lectura sistemática del texto, se entiende que a lo que se refiere el autor con “tecnologías” es a las tecnologías de poder. Véase: “Las Redes del Poder” de Michael Foucault.

Bibliografía:

Aránguez, T. (5 de noviembre de 2018). Homoerotismo intelectual. Estrella digital.

https://www.estrelladigital.es/blog/tasia-aranguez-sanchez/homoerotismo-intelectual/20181105145123357103.html

Barnés, H. (16 de agosto de 2016). Las razones por las que los hombres heterosexuales se acuestan con hombres. Alma, corazón y vida.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-08-16/las-razones-por-las-que-los-hombres-heterosexuales-se-acuestan-con-hombres_967952/

Brennan, D. (29 de junio de 2021). What Is Heterosexuality?. WebMD.
https://www.webmd.com/sex/what-is-heterosexual

Frye, M. (1983). Politics of Reality: Essays in Feminist Theory, Crossing Press.

Robertson, W. (7 de febrero de 2012). The Genderbread Person: A Critique. Queereka.

https://queereka.com/2012/02/07/the-genderbread-person-a-critique/

Silva, T. (23 de marzo de 2021). Why do some straight men have sex with other men? / entrevistado por Wan Yee. The University of British Columbia news.

https://news.ubc.ca/2021/03/23/why-do-some-straight-men-have-sex-with-other-men/

Ward, J. (6 de agosto de 2015)(b). “Bro-Jobs” Author Talks Straight Man-On-Man Sex And “Repressed Homosexual Desire” / Entrevistada por Graham Gremore. Queerty.

http://www.queerty.com/bro-jobs-author-talks-straight-man-on-man-sex-and-repressed-homosexual-desire-20150806

Ward, J. (5 de agosto de 2015)(a). Why Straight Men Have Sex With Each Other / entrevistada por Jesse Singal. The Cut.

https://www.thecut.com/2015/08/why-straight-men-have-sex-with-each-other.html

William, D. (1997). Homoeróticas: teoría y aplicaciones. Filosofía y Lingüística, 23(1), 85-96