Educar en Derechos Humanos en Latinoamérica

Educar en Derechos Humanos en Latinoamérica

Celma Tavares

Doctora en Derechos Humanos por la Universidad de Salamanca/España. Investigadora del Núcleo de Estudios e Investigaciones de Educación en Derechos Humanos de la Universidad Federal de Pernambuco/Brasil. Miembro del GIR Historia de los Derechos Humanos de la Universidad de Salamanca.


La educación en derechos humanos (EDH) entendida como un “proceso sistemático y multidimensional que orienta la formación del sujeto de derecho” (BRASIL, 2006, p.25), e integrada por las dimensiones ética, crítica y política, debe desarrollarse desde el cuestionamiento del modelo vigente en su estructura básica (CANDAU, 2013). 

Desde esta perspectiva, educar en derechos humanos tiene como finalidad posibilitar un cambio de mentalidad y de postura social que fomente la construcción de una cultura de respeto de tales derechos. Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y con un énfasis más decidido a partir del Plan de Acción de Viena (1993) la comunidad internacional considera que la EDH forma parte del derecho a la educación, poniendo de relieve de manera continuada su consenso en torno a la radical importancia de esta en la consecución y realización de los demás derechos. 

En importante situar que en el continente latinoamericano la EDH surge en el contexto de las luchas y movimientos sociales de resistencia frente al terrorismo de Estado de las dictaduras. Las primeras experiencias de EDH, según los registros del Consejo de Educación en Derechos Humanos de Latinoamérica (CEAAL) se materializaron mediante experiencias de educación popular y de educación no formal (BASOMBRÍO apud CANDAU, 1999, p. 13-14).

Un examen, aunque breve, de la estructura legal que legitima la EDH permite comprender su relevancia. Ya se ha citado la Declaración Universal y el Plan de Viena, y en el ámbito internacional se puede añadir, entre otros, el Programa Mundial de EDH. En el ámbito de la Organización de los Estados Americanos importantes documentos han incorporado la perspectiva de la EDH, destacándose especialmente el Protocolo de San Salvador, de 1988. De acuerdo con el Protocolo, “la educación deberá orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad y deberá fortalecer el respeto por los derechos humanos, el pluralismo ideológico, las libertades fundamentales, la justicia y la paz”. (ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, 1988, art. 13, inc. 2).

Los avances de la EDH en Latinoamérica han sido verificados en el seguimiento del Protocolo de San Salvador por medio de informes de progreso realizados por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) desde el 2002.

La situación de la EDH, de acuerdo con el IIDH, ha ido avanzando, a pesar de muchas veces a pasos lentos. Los aspectos normativos, en general, han sido los que más se han ampliado, mientras la presencia en los currículos y materiales aún muestra desniveles y lagunas en el campo educacional. Sin embargo, la EDH continúa estando presente en los países analizados.

A la vez, es la manera como se conduce el proceso formativo que posibilita una práctica pedagógica en consonancia o no con la EDH. En otras palabras, es preciso dar especial atención a la manera como se piensan, se organizan y se realizan las formaciones en derechos humanos. Aquí se establece la necesidad de una práctica dialógica, según nos ha planteado Freire (1997), capaz de generar un pensamiento crítico. Así, la práctica pedagógica en derechos humanos debe fundarse en un conjunto de saberes específicos, conocidos como saberes docentes en derechos humanos, articulados a los siguientes principios, identificados por Magendzo (2010): la EDH es en esencia una educación política, porque forma personas comprometidas con la transformación de la sociedad; es también una educación ético-valórica y contextualizada, que debe avanzar de una concepción normativo-jurídica para una posición pedagógica holística integral y contribuir para construir el sujeto de derecho. 

La metodología, contenidos y materiales empleados deben articular los niveles de los saberes relativos a los derechos humanos. El conocimiento sobre las leyes y los instrumentos de defensa de los derechos es esencial, pero es necesario el cuidado para no restringir los contenidos de derechos humanos a una esfera normativa. Por ello, la contextualización sociohistórica de la trayectoria de los derechos humanos con énfasis en los movimientos de lucha por los derechos y las conquistas alcanzadas deben priorizarse. Eso implica pensar las formaciones en derechos humanos articulando tres ejes: a) información y conocimiento en derechos humanos; b) valores que sostienen los principios de estos derechos; c) capacidades para la acción (IIDH, 2006). Igualmente es importante reforzar la vertiente de la exigibilidad de los derechos humanos como un principio contrario a la pasividad y actuar desde la prevención, es decir, pasar de la anestesia a la sinestesia respecto a los derechos humanos, como lo propone, Sánchez Rubio (2011). 

En síntesis, la práctica pedagógica en derechos humanos, especialmente en la realidad latinoamericana, busca la construcción colectiva del conocimiento, y no la transmisión de contenidos de derechos humanos. Para ello es fundamental articular el proceso de aprendizaje en sus esferas cognitiva, de los valores y de las actitudes con su uso social real, posibilitando la percepción de la realidad, su análisis y una postura crítica frente a ella, incluyendo dos dimensiones esenciales: la emancipadora y la transformadora.

Por fin, frente al actual contexto de crisis en la región el proceso de EDH, con la formación del sujeto de derecho articulado a la defensa de la democracia, se presenta como un importante camino que puede contribuir a cambiar dicha realidad, con el fomento de una ciudadanía activa que se materializa en la práctica y en el día a día de las relaciones sociales, en el conocimiento de los derechos y de las responsabilidades y la forma de exigirlos y aplicarlos, buscando la garantía del acceso a los bienes sociales para todas las personas. 


Referencias

BRASIL. Ministério da Educação. Plano Nacional de Educação em Direitos Humanos. Brasília, MEC/SEDH, 2006.

CANDAU, Vera. “Educação em direitos humanos: uma proposta de trabalho”. In: ZENAIDE, Maria de Nazaré (Org.). Oficinas aprendendo e ensinando direitos humanos. João Pessoa: JB Ed., 1999. p. 13-25.

CANDAU, Vera. Educação em direitos humanos e formação de professores(as). São Paulo, Cortez, 2013.

FREIRE, Paulo. Pedagogia da autonomia. Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1997.

IIDH. Propuesta curricular y metodológica para la incorporación de la educación en derechos humanos en la educación formal de niños y niñas entre 10 y 14 años de edad. San José, IIDH, 2006.

MAGENDZO, Abraham. (Org.). Pensamiento e ideas-fuerza de la educación en derechos humanos en Iberoamérica. Santiago, Chile, OIE/Orealc/Unesco, 2010.

Organización de los Estados Americanos. Protocolo adicional à Convenção Americana sobre Direitos Humanos em matéria de direitos econômicos, sociais e culturais: Protocolo de San Salvador. Assinado na Assembleia Geral da OEA, 18.º Período Ordinário de Sessões. El Salvador, 1988.

SÁNCHEZ RUBIO, David. “Democracia y derechos humanos: una perspectiva crítica”. En: Proyecto Socialización Digital del Conocimiento. Documentos de Estudio, n.1, Heredia, Costa Rica, Idela, 2011, pp. 7-61.