Los “héroes” no tienen quién los recuerde

Los “héroes” no tienen quién los recuerde

 

Rosa Natalí Llique Ramírez

Abogada por la PUCP y Magistra en Estudios de Género por la PUCP. Directora de “Radicales Libres” Revista de Derecho y Crítica.

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“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”[1]

Cien años de soledad – Gabriel García Márquez

Tenía desde hace algún tiempo la inquietud de plantear una reflexión sobre el olvido de nuestros “héroes” incognitos que expusieron su vida por defender ciertos ideales de soberanía contra los cuáles combato constantemente y, en cierta medida, para proteger la integridad de nuestro territorio nacional. Resulta incluso un poco extraño que las personas se aventuren a pensar en ellos si quiera, muchos de ellos yacen olvidados en algún panteón célebre que les asignaron por haber sido “nuestros héroes”. Sin embargo, hoy, como todo en la vida, una nieta de un ex combatiente de la Batalla de Zarumilla en 1941 quiere esbozar un pequeño debate sobre el olvido de estos héroes por parte del Estado y, porque no, de sus derechos.

Al pensar sobre este tema me vino a la mente un personaje de mi obra favorita de todos los tiempos, el coronel Aureliano Buendía de Cien años de soledad. Sus hazañas fueron inmortalizadas en aquel hermoso libro, pero también su decadencia, su soledad, su olvido y, claro, porque no, la indiferencia de las persones con ideales liberales por las cuales arriesgó su vida. Si bien es distinta la figura de Aureliano Buendía con la de los ex combatientes de la Batalla de Zarumilla en 1941, lo cierto es que ambos tienen la similitud de haber sido abandonados por su pueblo, por el cual estuvieron dispuestos a dar hasta su vida.

La diferencia en entre las dos figuras, ficticia y real que he planteado, radica en que, mientras el Coronel Aureliano Buendía había iniciado 32 guerras en contra de los conservadores que lideraban su país, en nombre del ideal liberal, es decir, iba contra el sistema; la figura de los excombatientes de Zarumilla de 1941 nos recuerda a unos hombres que lucharon por la soberanía territorial en un problema limítrofe de nuestro país con Ecuador “como consecuencia de su secular disputa territorial y por falta de fronteras reconocidas y aceptadas por ambos países”[2].

Así, a pesar de las diferencias que pueden existir entre ambas figuras planteadas, lo cierto es que ellas tienen similitudes en dos momentos de su participación militar, por un lado, al momento de ganar las guerras – momento triunfal- y al momento de hacerse mayores y pasar al olvido – momento de la soledad-. El primer momento aquí mencionado es aquel en el cual toda la población que estaba a favor de ellos se encuentra agradecida profundamente por sacrificar su vida por ellos, les brindan condecoraciones, les hacen ceremonias de reconocimiento e intentan, por todos los medios posibles que se den cuenta de lo agradecidos que están por haber sacrificado su vida por la defensa ya sea territorial o de los ideales.

Este primer momento podría resultar difuso, pues, el mismo podría parecer que se extiende con el pasar de los años y no da paso al olvido, sin embargo, no podemos dejarnos mentir por alguna que otra propaganda u homenaje a estos héroes que vemos en fotos de portadas de periódicos con el pasar de los años, porque ello, si bien es un recordaris de lo que hicieron, no implica para nada un reconocimiento de sus derechos ganados como ex combatientes. En el caso del Coronel Aureliano Buendía, solo aquellos que coincidían con la ideología liberal que él pregonaba y por la cual luchaba eran quienes mostraban mayor gratitud por lo que hacía, intentando derrocar a los conservadores.

Por el contrario, en el caso de los ex combatientes de la batalla de Zarumilla de 1941, todas las personas que tenían el ideal de mantener nuestra soberanía territorial frente al país del norte, serían y son, hasta ahora, las que se encontrarían agradecidas con estos combatientes. No es posible decir que todas las personas estaban agradecidas con estos héroes, pues existen muchas que consideran que las guerras por cualquier motivo deberían evitarse, como yo, que a pesar de ver a mi abuelo como un héroe siempre creeré que existen mejores formas de solucionar los problemas.

Esta suerte de conmemoración y “agradecimiento” popular con el paso de los años parece verse reflejado en alguna que otra nota periodística que da cuenta de las ceremonias conmemorativas en honor a estos héroes, como la siguiente “Somos rinde homenaje a los sobrevivientes de la guerra del 41, la única que el Perú ha ganado en su historia”[3]. En este punto parece importante recalcar que esta es la única guerra que ha ganado el Perú y por eso estos hombres nos dan ¿orgullo nacional? Más allá de eso, creo que todos los que hayan participado en alguna guerra por nuestro país deben ser reconocidos como héroes hayan ganado o no la misma, ya que arriesgaron su vida por algún ideal que el Estado o algunas personas pretendían defender.

Sin embargo, como la gratitud es tan efímera y pasible de convertirse en ingratitud, es que llega, más pronto que tarde el segundo momento, aquel en el cual aquellos que en algún momento tratamos como héroes pasan a ser solamente sombras del pasado borrosas e irreconocibles hasta que llegan al punto de ser olvidados por todo lo que hicieron por el país (o quizás debería decir ¿nación?). Este momento, para nosotros externos implica el olvido de ellos y para ellos, no solo el sentimiento de olvido, sino también de soledad y abandono por quiénes un día los llamaron héroes.

Este abandono se encuentra bien retratado por García Marquez en la obra en cuestión. En ella se retrata como es que se ponían trabas burocráticas para asignar pensiones a los combatientes, “el presidente de la república se negó a asignar las pensiones de guerra a los antiguos combatientes, liberales o conservadores, mientras cada expediente no sea revisado por una comisión especial, y la ley de asignaciones aprobada por el congreso”[4]. Frente a ello, el Coronel Aureliano Buendía le escribió al presidente un telegrama amenazando “con proclamar la guerra a muerte si la asignación de pensiones no era resuelta en el término de quince días”[5]. Sin embargo, como en todo reclamo de ex combatientes que en algún momento fueron considerados héroes, pero que luego no son más que un fastidio para el Estado “la única respuesta del gobierno fue el refuerzo de la guardia militar que se había puesto en la puerta de la casa, con el pretexto de protegerla, y la prohibición de toda clase de visitas. Medidas similares se adoptaron el todo el país con otros caudillos de cuidado”[6].

En el caso de los excombatientes de Zarumilla 1941, ello lo pude ver, desde una perspectiva individual, en el caso de mi abuelo, quién murió sin siquiera recibir todo los beneficios que supuestamente le había otorgado el Estado por ser ex combatiente y que, hasta ahora, tampoco recibe mi abuela debido a las mil y un trabas burocráticas establecidas por la actual administración militar. Hemos hecho de todo, pero parece que todo no es suficiente y quizás mi abuela tampoco pueda recibir esos beneficios que no solo por derecho sino por ley le correspondían. Sin embargo, al indagar un poco más al respecto me di cuenta de que esta falencia afectaba a más héroes y el reclamo estaba generalizado.

Lo anterior lo menciono en virtud a que, dentro de mi búsqueda, me encontré con el blog denominado “Héroes del 41”[7], en el cual se intentó, desde el 2011, generar un espacio no solo de recuerdo de estos héroes, sino también, de ardua lucha contra el olvido de estos personajes. Así, esta lucha consistía no solo en la continua publicación de información referente a estos héroes de manera personal, sobre cómo había sido su vida y una serie de fotografías, así como notas periodísticas que intentaban evitar que estos héroes caigan en el olvido, sino también, se dedicaba a visibilizar el reclamo de estos héroes frente al no cumplimiento, por parte del Estado, de los derechos que se había asignado, sobre todo, referentes a la entrega de dinero por haber participado en Zarumilla 1941. Siempre los reclamos fueron, son y serán frenados, cuando no son convenientes; serán acallados cuando resulten incómodos, tanto en la realidad como en la ficción.

Creo firmemente que esta página fue creada por algunos familiares de los héroes del 41, como comúnmente se los ha llamado, y que buscaba recopilar información, fotos y demás datos de todas las personas que participaron en esta campaña. Es lamentable que no todos los familiares de esas personas hayamos podido dar cuenta de este significativo esfuerzo por visibilizar y no dejar que estos héroes caigan en el olvido, ya que muchos de nosotros pudimos aportar más para que este esfuerzo perdurara. El blog, al parecer, dejó de cargar contenido en el 2011. Me encontré además con documentos interesante como lo son “la relación nominal de ex combatientes de las campañas militares de 1941” y con una noticia que nos menciona que “la única mujer excombatiente del año 1941, responde al nombre de Rosa Leonor García de Rodríguez”[8].

Debido al alcance de esta reflexión, me gustaría terminar la misma con una mención importante pero no por ello, menos crítica. En ese sentido, quiero referirme a la figura del héroe de guerra que se mitifica y personifica en alguna persona que dio su vida por la guerra y que, aunque no lo queramos, de alguna u otra manera, invisibiliza y vuelve oscuros a los demás héroes de guerra, como si no hubiesen existido. En efecto, en el plano de la realidad de los héroes del 41, el héroe por antonomasia es José Abelardo Quiñonez quien “se inmoló un 23 de julio de 1941. El avión que piloteaba fue impactado por las fuerzas ecuatorianas y él, en lugar de ponerse el paracaídas y saltar, dirigió su nave contra las baterías antiaéreas enemigas”[9]. A este héroe estoy segura que lo recordamos como si fuera el único que existió, pero no tenemos presente que hubieron cientos de héroes más, algunos aún con vida hoy, a los que también valdría la pena, si quiera tenerlos en mente.

En ese punto, parece ser necesaria una muerte fatídica y en la guerra para que nos recuerden por siempre. La historia elige a quienes recordar y cómo hacerlo, a quienes resulta cómodo y conveniente elevar dentro del imaginario popular. Cosa contraria a lo que pasó con el Coronel Aureliano Buendía quién, en palabras de García Márquez, a pesar de que quisieron otorgarle una Orden de Mérito y la rechazó y de declinar a su pensión vitalicia[10], fue olvidado y “vivió hasta la vejez de los pescaditos de oro que fabricaba en su taller”[11], pues lo único que quedó de todo lo que hizo en realidad, como en muchos casos fue, “una calle con su nombre en Macondo”[12]. Mucho más que lo que muchos otros “héroes” tendrán jamás.


[1] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 9.

[2] IPerú.org. S/f. Guerra peruano-ecuatoriana de 1941 (Guerra del 41). Consulta: 7/3/2020 https://www.iperu.org/guerra-peruano-ecuatoriana-1941-guerra-del-41

[3]El Comercio. 2014. Héroes peruanos: los combatientes de 1941. Consulta 7/3/2020: https://elcomercio.pe/lima/heroes-peruanos-combatientes-1941-345609-noticia/?ref=ecr

[4] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 209.

[5] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 209.

[6] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 209.

[7] Héroes del 41 Blog Spot. Consulta 7/3/2020: http://heroesdel41.blogspot.com/2011/

[8] Andina. 2013. Tumbesinos conmemoran el 72° aniversario de la batalla de Zarumilla. Consulta 7/3/2020: https://andina.pe/agencia/noticia-tumbesinos-conmemoran-72-aniversario-de-batalla-zarumilla-467585.aspx

[9] Sileña Cisneros. 2019. Con el alma de José Abelardo Quiñones, nuestro héroe en la guerra de 1941. Consulta 7/3/2020: https://peru21.pe/peru/alma-jose-abelardo-quinones-nuestro-heroe-guerra-1941-477344-noticia/?ref=p21r

[10] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 125.

[11] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 125.

[12] Gabriel García Márquez. 2007. Cien años de Soledad. Edición Conmemorativa. Real Academia Española – Asociación de Academias de la Lengua Española. Página 125.