The Sessions: La Sexualidad (transgresora) de las personas con discapacidad

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Renato Constantino

Abogado PUCP. Investigador del IDEHPUCP (@constantinor)

 

https://www.youtube.com/watch?v=Fy2y7UIpgP4

 

Casi nunca hay pierde con las películas de Helen Hunt. Esa fue la razón principal para ver The Sessions, la película en la que ella interpreta a una terapista sexual (no hay una traducción exacta para el término sex surrogate pero espero que ya aparezca uno). Y aunque su actuación es genial (estuvo nominada al Globo de Oro y al Oscar por su performance), lo fascinante de The Sessions proviene de la increíble historia que cuenta.

The Sessions es una película basada en el ensayo On seeing a sex surrogate de Mark O’Brien, el personaje principal del film. En dicho texto, O’Brien explica cómo se sintió al buscar a una mujer para que fuera su terapista sexual. Explica, a veces cohibido, a veces con más gracia, lo que significaba para él – católico, con temor a Dios, con culpa, con más de treinta años, virgen, con necesidad de un cuidador casi todo el tiempo – poder tener relaciones sexuales. Quisiera contar más sobre la película pero creo que sería demasiado spoiler. Busquen la pela que es buenísma. No obstante, la temática de la película me va a permitir comentar, al menos, dos temas: la visión sobre las personas con discapacidad y la forma en que ejercitan la sexualidad.

And the life of man, solitary, poor, nasty, brutish, and short (Thomas Hobbes)

Para muchos, la discapacidad es aún una cosa rara y abyecta. Y es que la discapacidad ha sido abordada tradicionalmente como una ruptura de la normalidad 1. Esta visión viene siendo confrontada por el modelo social de la discapacidad reconocido en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (CDPD). Este modelo entiende que la discapacidad no se configura por una deficiencia de la persona sino que se presenta cuando dicha deficiencia interactúa con las barreras que la sociedad establece. Este entendimiento surge como una superación de los modelos de prescindencia (en el que se eliminaba o excluía a la persona con discapacidad) y médico (en el que se buscaba la integración de la persona a través de su “normalización” o curación). [Para una mejor explicación sobre los modelos de entendimiento de la discapacidad, revisar El modelo social de discapacidad de Agustina Palacios]

Consecuentemente, esta propuesta plantea que es la sociedad la que debe adecuarse a las personas con discapacidad. Para ello, toda la sociedad debe eliminar las barreras arquitectónicas, actitudinales, sociales y normativas. Solamente esto llevará a cumplir el mandato de no discriminación de manera cabal y real con respecto a las personas con discapacidad. En el ámbito social, es necesario eliminar la concepción de pena o condescendencia que existe sobre las personas con discapacidad. El relato de O’Brien es bastante duro con nuestra sociedad. Nadie nunca hablaba de sexo frente a él. Su desnudez solo había sido objeto de análisis médico pero nunca de empatía con otro ser humano. En tal sentido, los personajes de la cuidadora y el sacerdote enriquecen mucho la película al plantear una relación horizontal con Mark. No verlo como alguien esencialmente distinto sino simplemente como una persona con una diferencia.

Al respecto, cabe señalar que la discapacidad es una condición más de la vida humana. Es muy posible que haya muchas personas con discapacidad que no quieran tenerla. No obstante, otro grupo simplemente la entiende como una diferencia más (como la raza, el sexo o el género). [Para una profundización del tema, revisar Disability and the Good Human Life] Yo prefiero un acercamiento como el que realiza Tom Shakespeare: ni la discapacidad es un maleficio ni tampoco es únicamente una diferencia. Se debe entender la discapacidad como un predicamento, una forma de vida que puede tener mayores dificultades pero que eso no la hace indigna de ser vivida. Evidentemente, es posible desear tener menores dificultades, pero eso no siempre sucede así.

Why do rehabilitation hospitals teach disabled people how to sew wallets and cook from a wheelchair but not deal with a person’s damaged self-image? Why don’t these hospitals teach disabled people how to love and be loved through sex, or how to love our unusual bodies? (Mark O’Brien)

La sexualidad de las personas con discapacidad es un tema tradicionalmente tabú. Debido a diferentes prejuicios, se suele atribuir características de asexualidad2 o de hipersexualidad3, a las personas con discapacidad. Consecuentemente, el Derecho ha decidido privar a las personas con discapacidad de distintos derechos como son los derechos sexuales y reproductivos. Las personas con discapacidad, alrededor del mundo, se ven impedidos de casarse, de acceder a métodos anticonceptivos, de procrear y de criar a sus hijos.

En la película esto se puede percibir a través de las propias cadenas emocionales que carga el protagonista. ¿Cómo ingresar a la sexualidad si no se ha aprendido a querer al propio cuerpo? ¿Cómo ser un adulto si la sexualidad se vuelve un territorio vedado? Todas estas dudas son abordadas durante las sesiones con la terapista sexual. Esto nos lleva a otra pregunta muy relevante: ¿Existe un derecho a la vida sexual plena para las personas con discapacidad? ¿Qué conlleva ello?

No es la intención de este artículo responder necesariamente a la pregunta, pero sí es necesario apuntar que si la salud “es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Constitución de la OMS), entonces, se deben desarrollar medidas que permitan una vida sexual plena y refuercen adecuadamente el autoestima. Si para ello, lo mejor es promover o proveer de asistentes o terapistas sexuales a las personas con discapacidad, pues no parece totalmente descabellado el plantearlo como un derecho humano.

My penis speaks to me, Father (personaje de O’Brien en la película)

Creo que lo importante de la película es dar luz sobre un tema tabú de manera amena y respetuosa. Que permite ver cómo la vida con discapacidad no es una condena perpetua sino una forma distinta (y, sí, muchas veces más complicada) de acercarse a los diferentes fenómenos de la vida. La discapacidad no es una barrera para la vida sexual, el ejercicio intelectual, la vida independiente o el amor. Si empezamos a ver a las personas con discapacidad como iguales y no condescendientemente o con lástima, podremos apreciar todo su potencial y su aporte a la vida social en este mundo.

PS: Para saber más de Mark O’Brien, se puede ver este mediometraje documental sobre su vida llamado Breathing Lessons.

PS2: Casi siempre que se habla de películas sobre personas con discapacidad existe la molestia (entendible) del colectivo de personas con discapacidad respecto al hecho de que no se contrate actores con discapacidad para retratarlos. He decidido evitar ese debate en este espacio, pero, quien quiera verlo, puede leer este artículo.


[1] Ver, por ejemplo, FOUCAULT, Michel. Los anormales. México, D.F. : Fondo de Cultura Económica, 2001; Historia de la locura en la época clásica, México, D.F. : Fondo de Cultura Económica, 1976.
[2] OUELLETE, Alicia. Bioethics and Disability. Toward a Disability – Conscious Bioethics. Cambridge. 2011, p. 197
[3] PERLIN, Michael. On Sanism, 46 SMU L. REV. 373, 393-94 (1992)

 

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