« No es “aquello que pasó en Turquía”: Es aquello que está pasando en el mundo »

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Entrevista a Alonso Gurmendi Dunkelberg

Profesor e investigador del Departamento Académico de Derecho de la Universidad Pacífico

 

  1. ¿Podría situarnos, en líneas generales, respecto al supuesto golpe de Estado que habría habido en Turquía?

Trazando el contexto: Turquía es un país de importancia estratégica por estar ubicado en el cruce entre Europa y Asia. Es miembro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), por mucho tiempo ha intentado ser miembro de la Unión Europea sin aún llegar a serlo y por mucho tiempo también ha sido uno de los países del Medio Oriente de tendencia más secular, más laica, con bastante desarrollo y respeto por los derechos de la mujer.

 Todo esto hasta el gobierno de Recep Tayyip Erdogan. El país empezó a volverse cada vez más conservador y dándole cada vez más importancia a la religión en asuntos de política doméstica. Eso llevó a que muchas fuerzas políticas más acostumbradas a la Turquía secular a acusar a Erdogan de emplear tácticas mucho más autoritarias, de no respetar los derechos de la mujer, de tener declaraciones lamentables sobre las mujeres que no son madres[1], entre otras.

 En este contexto, supuestamente un grupo soldados y oficiales del ejército turco habrían actuado con la intención de retirar a Erdogan de su cargo y restablecer un gobierno que siguiera los principios existentes en el país antes de su gobierno.

 

 2. ¿Qué actores puede identificar en este escenario?

Por un lado está el mismo Erdogan, a quien muchos acusan de haber él mismo generado el golpe. Esto se entiende dentro del contexto pues el “golpe” fracasa. Erdogan se refugia y hace un llamado al pueblo para que salga a las calles a defender la democracia, a lo que acuden multitudes –coincidentemente todos hombres-, sobrecogen a las fuerzas golpistas, los soldados que resguardaban el puente del Bósforo en la mitad de Estambul se rinden de una forma muy mediática frente a los medios de prensa.

Hay muchos que dicen que esto pudo ser un invento de Erdogan para permitirle hacer lo que está haciendo ahora: arrestar a todo el mundo. Sin procedimientos ni juicios previos, arrestando a oficiales, académicos, periodistas, trabajadores públicos, todo esto para ganar más poder.

 Otros, por otro lado, afirman que no lo coordinó él pero que sí sabía que sucedería y que estaba preparado para reaccionar. Así, habría tenido ya hecha una lista con todos aquellos opositores que iría a arrestar una vez que fracasase el golpe.

 De otro lado están también, por supuesto, los mismos líderes golpistas, pero hay actores nuevos que han ido surgiendo con el paso de los días que son también muy interesantes. Actores como Fethullah Gülen, quien desde el exilio en Estados Unidos y siendo opositor al régimen de Erdogan, es acusado de ser el artífice del golpe y Turquía ha pedido su extradición. El gobierno estadounidense se rehúsa por ser un argumento artificioso y ello crea una mella en la relación de estos dos aliados de la OTAN. Esto es importante porque todas las expediciones militares de la OTAN pasan por Turquía, ya sea se dirijan a Irak o Siria. Una situación de conflicto con Turquía no es buena para nadie.

 

  1. ¿Cuáles han sido las reacciones de la comunidad internacional ante el fallido golpe de Estado y la excesiva represión posterior?

En el mundo en el que vivimos la democracia es un valor innegable por lo que la primera reacción ante la palabra “golpe” es de condena. Resultaba hasta cierto punto irónico que los militares tomen por la fuerza medios de comunicación para publicar comunicados afirmando que actuaban en defensa de la democracia y [en tanto las acusaciones fuesen ciertas] cometan actos de violencia contra civiles. Esto es algo difícil de conciliar.

Ahora, cuando la situación se aclara y Erdogan reacciona a través de la captura indiscriminada de personas por el solo hecho de tener un pensamiento opuesto al régimen, se hizo evidente que Erdogan estaba intentando hacer una purga para poder obtener mayor poder, convirtiéndose en un líder aún más autoritario y con políticas aún más lesivas a los derechos humanos.

 Lo que está haciendo Erdogan debe ser condenado. Europa ya le ha pedido sensatez, a lo que Turquía ha respondido afirmando que incluso es posible que se reinstaure la pena de muerte (con lo que sus posibilidades de ingreso a la Unión Europea desaparecerían). Se han generado todo una serie de situaciones que debemos condenar: apresar profesores por ser opuestos al gobierno es inaceptable.

 

  1. Entonces se vislumbra un panorama oscuro para la libertad de expresión en Turquía.

Se viene un panorama oscuro para la libertad de expresión, para los derechos humanos, los derechos de la mujer, para la democracia. No por nada hubo demócratas que celebraron la iniciativa del golpe. Esto es hasta cierto punto comprensible ante el sentimiento de que incluso antes del golpe Erdogan ya les estaba robando el país que tanto les había costado crear. Ahora la situación es incluso más grave porque a todos estos problemas hay que sumarles un problema serio de política internacional y de geopolítica.

 Perder Turquía en este momento dificulta aún más la contención del crecimiento de ISIS pues los canales de abastecimiento colapsarían a raíz del quiebre de relaciones con EEUU. Además las complicaciones que ya existen por la relación de la OTAN y EEUU con la peshmerga kurda –que son considerados terroristas por los turcos- se verán agravadas y podrán ser usadas como excusa para que Turquía pueda alejarse cada vez más de occidente si así lo quiere.

 

  1. Ante esta purga, ¿cuál es la reacción de la sociedad civil?

Hay dos tipos, por un lado los turcos seculares, que sentían que les estaban “robando” el país tal como existía antes del actual régimen, estando incluso cerca de unirse a la Unión Europea y se encontraban incluso tristes de que no ganara el golpe.

 Pero por otro lado están los turcos más conservadores, algo así como el paralelo de Turquía de lo que pasa en EEU con Trump, en el Reino Unido con Boris Johnson, en el mismo Brasil luego de lo que ocurrió con Dilma. Personas que se sienten no representadas y sienten que el país que querían ya les fue arrebatado. Estas personas ven en Erdogan una posibilidad de regular un país como lo desean, y no como una democracia liberal tal como la entendemos en el mundo occidental.

 

  1. ¿Entonces cree que la hipótesis que se está manejando en los medios sobre la “falsa bandera” es cierta?

No sé si sea cierta porque creo que si lo fuera sería mucho más evidente. Si me preguntas por la opción más sensata creo que no fue todo organizado por Erdogan. Me parece más sensato que él se haya enterado antes de que sucediera, se preparara ante tal situación y la utilizara como la excusa perfecta para acabar con la oposición. Sinceramente no creo que existan 50,000 golpistas en Turquía. Fue el escenario perfecto para permitirle una toma de poder mayor.

 Ahora bien, existen una serie de detalles muy curiosos como la presencia de estos helicópteros del ejército que abrieron fuego contra civiles casi a quemarropa y ante ello solo se presentan dos opciones, o los golpistas fueron muy tontos o esto es parte de una estrategia de Erdogan para achacarles mayores culpas a los golpistas. Esto es imposible de saber hoy en día pero probabilísticamente creo que es más probable que Erdogan se anticipase y crese una estructura alrededor de los hechos a darse a que él lo hubiese inventado todo.

 

  1. ¿Considera que los fenómenos actuales se encuentran íntimamente relacionados con el carácter religioso- musulmán?

Se acusa al mundo musulmán de ser casi esclavos de una religión violenta y se critica que no exista un proceso de reforma como ocurrió con el cristianismo en la Edad Media. Pero la religión de por sí no es el problema. Uno puede encontrar mensajes de paz y mensajes violentos en todo Libro Santo, incluyendo la Biblia y por supuesto el Corán. En todo caso, creo que justamente estamos presenciando un proceso de reforma del Islam en estos momentos, una pelea por ver qué significa realmente el Islam y es por eso que vemos tantas muertes de musulmanes a manos de ISIS y hay tanto conflicto por ver qué país tiene mayor control sobre el Medio Oriente.

La religión musulmana no es reducible a simplismos como “violentista” o “pacífica”. No es lo mismo hablar del Islam en Arabia Saudita, Indonesia o Egipto. Por ello, decir que estos problemas surgen en los países musulmanes a causa de la religión es generalizar. Considero que el Islam es una religión tan compleja como el cristianismo donde existen luteranos, calvinista, católicos, evangélicos, ortodoxos y dentro de estos grupos gente de distinta inclinación política; así también hay distintas interpretaciones del Islam en distintos países. Es aquí donde radica la importancia de conocer por ejemplo, el problema entre suníes y chiitas pues de no conocerlo en su verdadera complexión, no se puede entender el problema del medio oriente. Este asunto termina por ser un asunto que es más grande que la sola religión sino que tiene componentes políticos y sociales que pesan incluso más que la interpretación específica del Coran.

 8. ¿Alguna reflexión final?

 Lo principal es lo complicado que es evaluar la vara con la cual medir la situación pues tenemos que se puede presentar la destrucción de la democracia a través de un golpe de estado o a través de 50,000 arrestos y la instauración de una estado de emergencia que suspende la aplicación de la Convención Europea de los DDHH. Entonces ¿cuál de las dos destrucciones de la democracia prefieres?

 Esa evaluación es difícil de hacer pues estamos frente a dos alternativas bastante negativas. De no existir el intento de golpe, seguramente la erosión de derechos civiles hubiese continuado de forma más progresiva pero igual se hubiese presentado. Y habiendo golpe, también se presenta este agravamiento a la afectación a los derechos civiles y la institucionalidad. Tal complejidad se suma a esta tendencia durante el 2016 por la cual estos grupos no representados por la globalización empiezan a tomar el control de las narrativas o del mensaje.

 Por muchos años pensamos que el camino de la globalización nos llevaría a cada vez más libertades, mayores derechos y lo pensábamos indetenible. Y situaciones como las que se presentan con Trump o Johnson y el actual caso turco, nos llaman la atención respecto a cómo la situación no era tan simple. Existe un grupo de personas que sí se resiste a este progreso hacia mayor libertad globalizadora. En este sentido, debe tomarse conciencia sobre ello y actuar acorde a ello. No es ver el escenario como “aquello que pasó en Turquía” sino como lo que está pasando en el mundo y no es coincidencia de que ocurra en momentos de mayor interconexión y redes sociales que nos conectan y nos separan a la vez. Se generan burbujas donde la gente se conecta únicamente con aquellos con los que comparten ideas (como los casos antes mencionados) lo que genera problemas a la democracia. Entonces, ¿qué lección sacar? Pues yo diría que justamente no encerrarnos en nuestras burbujas, interactuar, debatir, hablar y escuchar más, para que los que creemos en las bondades del proceso globalizador podamos explicarlas a todos y no sólo los de tal o cual burbuja. No es fácil y es un proceso que tomará muchos años, pero es un proceso que no depende de grandes hombres ni grandes acontecimientos, sino de todos y cada uno de nosotros, sentados frente a nuestras computadoras o en mesas de restaurantes o reuniones familiares, conversando con el resto de nuestros conciudadanos sobre lo que pensamos y defendemos. 


[1] Recordemos, Erdogan afirmó que las mujeres que no tiene hijos por priorizar sus carreras o vidas profesionales “niegan su feminidad” y son “medias personas”.

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