Made in USA: ¿Volverán “Los Años Maravillosos” con Trump?

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Frank Espinoza Laureano

Mg. en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Máster en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social por la Universidad de Valencia. Ha sido miembro de la Comisión Consultiva de Derecho Laboral y Procesal Laboral del Colegio de Abogados de Lima. Actualmente se desempeña como abogado especialista en Derecho Laboral del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre – SERFOR.

  1. Érase una vez en América

En 1913, Henry Ford instaló las primeras cadenas de montaje en su fábrica de Detroit, dando inicio a la era de la producción en serie. El sistema ideado por Ford permitía la reducción de los costos, a través de la producción masiva y estandarizada de bienes de consumo de alta calidad[1].

Los riesgos del mercado se superaban controlando paso a paso todo el ciclo productivo de un bien final. Para 1920, la Ford Motor Company no sólo producía todas las partes y piezas de los autos que ensamblaba en su complejo de 800 hectáreas, sino que también fabricaba su propio acero, su propio vidrio y sus propios neumáticos.

Medio siglo después, diversos factores de orden social, político y económico, ocasionaron el cuestionamiento del modelo fordista. Entre ellos, hay que mencionar el papel jugado por la globalización y la tecnología en la reducción del tamaño de la empresa, así como en el incremento de las relaciones de coordinación interempresarial[2].

En un breve período, había tenido lugar una sustitución del paradigma organizativo de la empresa. El modelo de organización fordista descansaba sobre tres pilares: el control del ciclo entero de producción de bienes y servicios (integración vertical), la autonomía de cada empresa en sus relaciones con otras y una gestión funcional jerárquica. Pero de pronto surge un modelo con rasgos estructurales de signo opuesto: fragmentación del ciclo productivo (integración horizontal), dependencia y coordinación en las relaciones interempresariales, y una gestión que privilegia la autonomía funcional[3].

La tercerización (contratación externa de actividades que no forman parte del “core business” de la empresa), que ya venía siendo utilizada en forma intensiva en sectores como la construcción y la industria automotriz, consiguió su impulso definitivo cuando se orientó hacia los sistemas informáticos[4]. Posteriormente, iniciaría su expansión hacia los demás sectores, popularizándose bajo el nombre de “outsourcing”.

Una de las principales manifestaciones de la tercerización a nivel internacional es la aparición de zonas francas, que vienen a ser emplazamientos dotados de una especial normativa aduanera, fiscal y laboral, caracterizadas en la mayoría de los casos por el uso intensivo de fuerza de trabajo de escasa cualificación dedicado al montaje de piezas, con orientación hacia la exportación.

Adicionalmente, las empresas multinacionales buscan ajustarse a los requerimientos de la globalización, proyectando su actividad sobre los mercados internacionales bajo una estrategia común[5]. Así, el grupo multinacional “se constituye en vista de obtener el mejor provecho a su multinacionalidad en todos los dominios; y en particular, en el de elegir los lugares de producción o actividad. […] Si una nueva inversión sobre un mercado diferente aparece oportuna, reducirá la actividad de las fábricas o laboratorios en funcionamiento, cerrará tal o cual establecimiento, desarrollará un sitio hasta ahora secundario, donde creará una de todas las piezas. Los factores que influyen sobre este tipo de decisión son múltiples: costo de los transportes, costo tributario, precio de la mano de obra o su calificación, proximidad de materias primas, existencia de una demanda importando sobre un mercado nuevo en expansión, y hoy, lo más importante, las fluctuaciones de las monedas”[6].

Pero cuando se pensaba que el outsourcing y la deslocalización internacional (impulsadas por las empresas norteamericanas) habían logrado imponerse frente a la integración vertical y a las restricciones al libre comercio internacional, hasta el punto de volverlas obsoletas, ocurriría precisamente lo contrario.

  1. Cowboys versus aliens

Con los tratados de libre comercio, resulta menos costoso realizar la producción en el extranjero. Ello ha llevado a que el centro de gravedad de la mayor parte de la producción industrial del mundo se desplace desde el Norte hacia el Sur de la economía mundial. En los países desarrollados esta práctica perjudica a la clase trabajadora industrial, pero reduce los costos y permite extender los mercados a nivel global[7].

En este contexto y adoptando el lema “Hagamos grande a América otra vez”, Donald Trump anuncia que cuando asuma la presidencia de los Estados Unidos de América penalizaría con 35% de sobreimpuesto, a las empresas estadounidenses que trasladen parte de sus operaciones o realicen tercerización de servicios en el extranjero, y luego pretendan introducir sus productos al mercado estadounidense[8].

En esa línea, criticó a Ford Motor por su anuncio de invertir 1,600 millones de dólares para fabricar autos compactos en San Luis de Potosí (México). Asimismo, amenazó con cobrar un gran impuesto fronterizo a General Motors, si es que enviaba su modelo Chevy Cruze fabricado en México a los concesionarios de Estados Unidos para su venta.

Ford Motor respondió anunciando la cancelación de su inversión en San Luis de Potosí, enfatizando que destinaría un presupuesto de 700 millones de dólares para una planta en Michigan, en Estados Unidos. General Motors, por su parte, señaló que produce el modelo Chevrolet Cruze sedán en Ohio, y que todos los vehículos de ese modelo que se venden en los Estados Unidos proceden de dicha planta[9].

Pero Trump no se limitó a cuestionar a las compañías automotrices, sino que también atacó a la industria informática. “Voy a conseguir que Apple fabrique sus ordenadores y sus iPhones en nuestra tierra, no en China”, señaló durante la campaña electoral. Se calcula que si los componentes del iPhone también se hicieran en los EE.UU., los costos del dispositivo podrían subir hasta 90 dólares. Eso significa que si Apple traslada todos esos costos a los consumidores, el precio de venta del dispositivo subiría alrededor del 14%[10].

No deja de ser irónico que las empresas del ahora presidente también recurran a menudo al outsourcing internacional. Por ejemplo, las camisas, lentes, perfumes y trajes de la “Donald J. Trump Collection” son fabricadas en países como Bangladesh, China y Honduras[11].

Sin embargo, como uno de sus primeros actos de gobierno, Trump cumplió su promesa de campaña de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), acuerdo al que consideraba como “un potencial desastre” para su país, el cual podría asestar “un golpe mortal a la industria estadounidense”[12]. Cabe anotar que cuando se le preguntó sobre dicha posibilidad, en plena Cumbre de líderes de Asia Pacífico (APEC) que se realizó en Lima, el presidente chino Xi Jinping señaló: “Nosotros no nos cerraremos, vamos a abrirnos más”[13].

  1. Una mente brillante

Apple es una de aquellas compañías que dejaron de preocuparse por los procesos de producción, para dedicarse a las actividades de diseño, marketing y liderazgo empresarial. De este modo, si bien delega la totalidad del armado de sus productos en el extranjero, mantiene el diseño de los mismos en su sede de California, que es la que obtiene la mayor parte de las ganancias.

El experto Eusebio Bolaños opina: “Yo preferiría que mis hijos diseñaran el IPhone en vez de que los hicieran. Para nuestra joven generación, 400,000 trabajadores en filas y filas armando teléfonos es una escena que ellos podrían solo aceptar en una escena de una novela de Charles Dickens. El día en que América comience a armar el IPhone será el día en que China diseña esos geniales productos. Ese será el día en que nuestra gente más joven y brillante este migrando a China”[14].

La sensación es que Trump no entiende el sector tecnológico. Una prueba de esa sensación es su intención de hacer más caro y complejo que los trabajadores extranjeros cualificados puedan obtener un visado H1B. Miles de empresas recurren a estos permisos temporales de residencia (de entre 3 y 6 años de duración) para contratar ingenieros, programadores o investigadores de otros países. La inmigración cualificada sería precisamente la que habría permitido el surgimiento de Silicon Valley[15].

En todo caso, lo que Estados Unidos (o cualquier país que desee aportar algo más que mano de obra en un contexto globalizado) tendría que hacer, es fomentar la capacitación de sus ciudadanos para diseñar productos de alta tecnología que los trabajadores de otros países puedan fabricar. Pero el aumento del costo de la educación superior desincentiva dicha posibilidad.

Además, cabría preguntar si Trump está teniendo en cuenta la experiencia de Walmart en su intento por traer de vuelta empleos a los Estados Unidos de América. La compañía se vio incapaz de fabricar productos al mismo bajo precio cuando usó mano de obra estadounidense y se vio forzada a mecanizar la producción[16].


[1]     KEMPE, Martín. “¿El regreso del taylorismo? Informe de Alemania”. p. 18 – 20. En: Trabajo. Revista de la O.I.T. Madrid. N° 38 (2001).p. 19.
[2]     VIANA, Márcio Tulio. “El nuevo modelo económico y la destrucción de derechos laborales en Brasil”. p. 1125 – 1146. En: Relaciones Laborales. Madrid. La Ley – Actualidad. 2000. T. II. p. 1126 – 1128.
[3]     VALDÉS DAL-RÉ, Fernando. “La externalización de actividades laborales: un fenómeno complejo”. p. 23 – 45. En: AA.VV. La externalización de actividades laborales (outsourcing): una visión interdisciplinar. Director: Abdón Pedrajas Moreno. Valladolid: Lex Nova, 2002. p. 28.
[4]     DONAYRE, José. “Outsourcing”. p. 8 – 20. En: Business. Negocios en el Perú. Lima. Año 4. N° 34 (jul. 1997). p. 13.
[5]     VILLALONGA, Magda. Citada por: SUÁREZ PICÓN, Cira y otros. “Relaciones de trabajo en el contexto de la globalización”. p. 382 – 401. En: Revista Venezolana de Gerencia. Universidad del Zulia. Año 6. N° 15 (2001). p. 384.
[6]     LYON-CAEN, Gérard. Citado por: PLÁ REGULES, María Josefina. “La descentralización a nivel internacional”. p. 79 – 96. En: AA.VV. Cuarenta y dos estudios sobre la descentralización empresarial y el Derecho del Trabajo. Grupo de los Miércoles. Montevideo: Fundación de Cultura Universitaria, 2000.p. 87.
[7]     ROBERTS, Michael. “Las “trumpeconomics” a prueba”. En: http://www.sinpermiso.info/textos/las-trumpeconomics-a-prueba (página web revisada el 29.1.2017).
[8]     HURTADO, Juan Manuel. “Propuesta de Trump de eliminar el outsourcing encarecería las importaciones peruanas”. En: http://semanaeconomica.com/article/economia/economia-internacional/207243-la-propuesta-de-trump-de-eliminar-el-outsourcing-encareceria-las-importaciones-peruanas/ (página web revisada el 29.1.2017).
[9]     RPP Noticias. “Donald Trump amenaza a General Motors con subirle aranceles si produce en México”. En: http://rpp.pe/mundo/estados-unidos/donald-trump-amenaza-a-general-motor-con-subirle-aranceles-si-produce-en-mexico-noticia-1020988 (página web revisada el 29.1.2017).
[10]     ROBERTS, Michael. “Las “trumpeconomics” a prueba”. En: http://www.sinpermiso.info/textos/las-trumpeconomics-a-prueba (página web revisada el 29.1.2017).
[11]     HELDERMAN, Rosalind S. y HAMBURGER, Tom. “Trump has profited from foreign labor he says is killing U.S. jobs”. En: https://www.washingtonpost.com/politics/trump-decries-outsourced-labor-yet-he-didnt-seek-made-in-america-in-2004-deal/2016/03/13/4d65a43c-e63a-11e5-b0fd-073d5930a7b7_story.html?utm_term=.7c626dc14033 (página web revisada el 29.1.2017).
[12]     RPP Noticias. “¿Cuáles fueron las razones de Donald Trump para sacar a EE.UU. del TPP?”. En: http://rpp.pe/mundo/estados-unidos/cual-es-el-argumento-de-donald-trump-para-sacar-a-eeuu-del-tpp-noticia-1025816  (página web revisada el 29.1.2017).
[13]     CASTRO BACKUS, Alejandro. “Los países del APEC lanzan una advertencia a Trump: impulsarán el libre comercio con o sin él”. En: https://redaccion.lamula.pe/2016/11/19/los-paises-del-apec-lanzan-una-advertencia-a-trump-impulsaran-el-libre-comercio-con-o-sin-el/acastro/ (página web revisada el 29.1.2017).
[14]     BOLAÑOS RUIZ, Eusebio Alejandro. “El Outsourcing: Sus efectos sobre la economía de México y el mundo”. En: http://www.gestiopolis.com/efectos-del-outsourcing-la-economia-mexico-del-mundo/ (página web revisada el 29.1.2017).
[15]     EL CONFIDENCIAL. “Por qué Silicon Valley está aterrorizado por la inesperada victoria de Trump”. En: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-11-10/donald-trump-silicon-valley-tecnologia-internet-eeuu_1287231/ (página web revisada el 29.1.2017).
[16]     RODRÍGUEZ, Margarita. “5 razones por las que Donald Trump considera que China es un enemigo de EE.UU”. En: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38572842 (página web revisada el 29.1.2017).

 

 

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