Pólemos: La vuelta al Derecho en 365 días

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Consejo Editorial Pólemos


 

Durante mucho tiempo (y hasta el día de hoy de manera intermitente) se creyó en el Derecho como una suerte de isla. Hoy por hoy todavía nos encontramos en un periodo de transición trascendental para las ramas del conocimiento. Poco a poco se ha ido abandonado la imagen hermética del Derecho como una disciplina de lectura y aplicación, un conjunto de indicaciones y contraindicaciones, cual receta médica, que pretenden traer un poco de orden a la sociedad y evitar el caos a como dé lugar, para pasar a un paradigma distinto que hoy procura hacerse un espacio en un presente tan congestionado por los modelos del pasado. Y en medio de todos los factores que contribuyeron a este periodo de transición, nació una idea que revolucionaría por completo las expectativas de los que la vieron crecer: “Pólemos”.

Dentro de los primeros diez años del siglo XXI, cuando el país comenzaba a vivir los primeros efectos de una metamorfosis estatal y de gobierno, un grupo de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica crea “Proyección Académica”. Una nueva comisión nace en el seno de “Derecho y Sociedad”, asociación civil creada en 1989, y propone por un innovador modelo de abogado que abogue por la responsabilidad social, por el diálogo y la pluralidad. Dentro de una serie de proyectos, “Pólemos”  aparece  como un boletín virtual que buscaba ser un espacio de diálogo entre ramas del conocimiento, diálogo que nos llevara a un análisis diverso y transparente sobre las mayores problemáticas actuales. “Pólemos” se estrena en una primera edición sobre conflictos socio-ambientales, producto de las contribuciones de juristas, sociólogos, economistas y profesores de diversas instituciones.

Este fue tan solo el comienzo de una serie de publicaciones semestrales sobre temas tales como la unión civil, la tauromaquia, la legalización de las drogas y, finalmente, en su noveno número, la regulación de programas de televisión. A pesar del éxito de los boletines y su popularidad entre estudiantes y docentes universitarios, las nuevas tecnologías y el crecimiento acelerado de los grupos de investigación y discusión hicieron necesario que “Pólemos” abandonara la plataforma de boletín semestral y se transformara en algo más grande, más ambicioso y, por supuesto, mucho más complejo.

Es así que, gracias a la perseverancia, la terquedad y la creatividad de decenas de asociados y directores a lo largo de los años, un 30 de abril del año 2015 se ejecuta “El imaginario de la corrupción estatal: estrategias de solución en justicia”, mesa redonda en donde, con la presencia de diversos profesores de la Facultad de Derecho, Ciencias Sociales y Humanidades, se lanza el “Portal Jurídico Interdisciplinario Pólemos” como un proyecto único en su tipo. Con un paso adelante en este proceso de transición que ya se mencionaba durante los primeros años de “Derecho y Sociedad”, allá en 1989, “Pólemos” renace como un portal que se caracteriza por encarnar el discurso de un Derecho que guíe y se nutra de las diversas ciencias, de lo tradicional hasta lo reciente, de las opiniones, críticas y aportes de una accidentada comunidad de ciudadanos de a pie, funcionarios, juristas e investigadores. Hoy por hoy, nos posicionamos como un portal web guiado bajo la luz de la interdisciplinariedad, 

No ha sido un camino fácil. Muchas tormentas y aguas mansas han transcurrido desde que esta idea germinó en un grupo de estudiantes y que ahora, en un 30 de abril del año 2016, cumple 365 días alimentando un nuevo Derecho, humanizado y flexible, más no simple, que, abrigando diversas ramas del conocimiento, une las piezas de un rompecabezas que aún intentamos completar: la justicia. El espacio no alcanzaría para agradecer a las personas que hicieron de este proyecto posible, y es por eso que sólo nos queda dar gracias, gracias a todos aquellos que aportaron de diversas formas y por muchos años al nacimiento del “Portál Jurídico Interdisciplinario Pólemos”. Estamos seguros que aún queda mucho camino que recorrer y que, definitivamente, este es solo el comienzo.

 

 

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