La migración de mexicanos hacia Estados Unidos: más allá de la frontera

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Dulce María Mariscal Nava
Estudiante de Maestría en Estudios de Migración Internacional por El Colegio de la Frontera Norte. Dirección electrónica dmariscal@colef.mx


“¡Pobre México, tan lejos de Dios
y  tan cerca de Estados Unidos!”
Porfirio Díaz

Introducción

El proceso migratorio de México y Estados Unidos tiene una larga tradición que involucra a casi doce millones de mexicanos viviendo en Estados Unidos y la mitad de ellos sin ningún documento o permiso legal para residir o trabajar en aquel país. Esta migración ha sido objeto de estudio desde hace varias décadas y sus flujos migratorios han ocurrido a lo largo del siglo XX (Bustamante, 1976). No existe ningún otro país que cuente con un número más elevado de inmigrantes, como es el caso de mexicanos en los Estados Unidos.

México tiene una extensión territorial de 1, 964,375 km2 y cuenta con 4,301 km de frontera al norte y al sur. La frontera norte con los Estados Unidos  cuenta con el mayor número de  cruces legales en el mundo y  mide 3,152 km, abarcando los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. La frontera sur mide 1,149 km, de los cuales 956 km son limítrofes con Guatemala y 193 km con Belice. Los estados al sur de México son: Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, (OIM, 2014).

Durante la década de los años setenta el flujo de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos surgía como un fenómeno masivo que involucraba, directamente o indirectamente a millones de personas (Massey et al, 1991). La ciudad de Tijuana, ubicada en el estado de Baja California conocida por ser la ciudad fronteriza más visitada en el mundo, se convirtió en una ciudad importante por su situación geográfica privilegiada por ser vecino del estado de California -absorbente por lo menos un 60 por ciento del total de flujos de inmigrantes mexicanos- (Cornelius y Bustamante, 1989).  En ella, los migrantes decidían cruzar a los Estados Unidos de manera indocumentada y se estima que más de 30 mil mexicanos abandonaban el país en busca del sueño americano. Para los años noventa, las cifras se elevan hasta cruces de 450 mil al año.

La migración se deriva de la segmentación económica que los dirige a abandonar sus lugares de origen, o residencia, para conseguir trabajos eventuales y de baja paga en Estados Unidos, asunto laboral del que se beneficia Estados Unidos debido a que los mexicanos hacen el trabajo que los estadounidenses no desean hacer, (Bustamante, 1994). Canales (1994) señala que los principales beneficios de la migración recaen en la economía mexicana, pues las remesas permiten generar desarrollo en las localidades de origen. Los procesos migratorios llevan consigo los fondos financieros, las remesas, de las cuales son enviadas por migrantes a sus familias en su país de origen. Cada país es un caso singular porque dependiendo del tipo de migración, dependerá el impacto de las remesas.

Entre 1995 y 2004 las remesas rebasaron de 3.6 millones de dólares a 16.6 mil millones de dólares anuales. Durand (1994) asume que en el siglo XIX existió un creciente interés por las remesas, incluso llegaron a considerar como héroes a los migradólares[2], por apoyar sustancialmente a mitigar la pobreza en México (Lozano, 2003).

Es importante puntualizar que la discriminación hacia los latinos en los Estados Unidos, especialmente a los mexicanos, ha aumentado  en los últimos años. Cuando la migración comenzó a incrementarse, el surgimiento de términos discriminatorios como; ¨Frijolero¨ (Beaner), Mexican´t (haciendo referencia a que los mexicanos no pueden hacer algo) y ¨Espalda mojada¨ (wet-back), refiriéndose al paso clandestino de la frontera vadeando o cruzando a nado el  río Bravo, no pasaron desprevenidos. Ante la xenofobia, la comunidad mexicana y de origen mexicano acrecentaron en la comunidad la necesidad de organizarse para la autodefensa. La magnitud del fenómeno migratorio y la ausencia de una cultura de reconocimiento del migrante, explican la profundidad del daño social que la discriminación ha dejado en este grupo (Fernández, 2005).

Al día de hoy, el migrante mexicano en los Estados Unidos ha sido estereotipado como un delincuente, criminal, drogadicto y golpeador. Este tipo de racismo ha disminuido la imagen del migrante que busca mejores condiciones de vida pero la sociedad racista confirma que debido a la cultura, color de piel e idioma, el mexicano sólo existe para llorar y robar. El conflicto al que se enfrentan se relaciona con la reconstrucción de una identidad social, cultural y política, puesto que deben hacer valer su comportamiento de grupo (collective behavior) ante el otro  (Valenzuela, 1998).

Una nueva fase migratoria con el Programa bracero (1942-1964)

La migración mexicana hacia los Estados Unidos tuvo un importante aumento en la influencia de trabajadores migratorios derivado  por la gran escasez de mano de obra local (norteamericana) tras la segunda guerra mundial. La escasez de trabajadores llevó  presionar a su gobierno exigiendo un programa  para contratar mano de obra barata mexicana para cultivar en los campos. Así es como surge el Programa Bracero, un convenio firmado por el gobierno de México y los Estados Unidos que permitió a 5 millones de mexicanos desempeñar trabajos en campos agrícolas de manera legal bajo un contrato que al mismo tiempo ocultaba el dilema de explotación y discriminación.

La urgencia y necesidad de Estados Unidos por contratar mano de obra barata dio inicio a una nueva fase migratoria, caracterizada por la migración de tipo temporal, masculina, de origen rural y con destino específico en la agricultura, (Massey et al 2009). Empobrecidos mexicanos abandonaron sus comunidades y se trasladaron al norte buscando enrolarse de braceros. La mayoría de ellos eran provenientes de los estados de Guanajuato, Jalisco, Chihuahua, Michoacán, Durango y Zacatecas (Durand y Arias, 2005).

En diciembre de 1964, tras críticas de diferentes sectores de la sociedad que argumentaban  la contratación de obra barata reducía el salario en el suroeste del país, llega a su fin el Programa Bracero, donde los mexicanos tuvieron que regresar a su tierra sin que  se le reconociera su valiosa contribución en aquel país.


Bibliografía

Bustamante, Jorge, 1976, Espaldas mojadas: materia prima para la expansión del capital norteamericano, Centro de Estudios Sociológicos, Colegio de México, México.

Bustamante, Jorge, 1994, Migración de México a Estados Unidos: un enfoque sociológico, en La migración laboral mexicana a Estados Unidos de América: una perspectiva bilateral desde México, Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Ed. Matías Romero de Estudios Diplomáticos, México.

Canales, Alejandro, 1994, Migración indocumentada México-Estados Unidos: causas efectos e interpretaciones, en La migración laboral mexicana a Estados Unidos de América: una perspectiva bilateral desde México, Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Ed. Matías Romero de Estudios Diplomáticos, México

Cornelius, Wayne y Jorge Bustamante, 1989, Mexican Migration to the United States, Origins, Consequences, and Policy Options, Center for U.S.-Mexican Studies, University of California San Diego (UCSD), Estados Unidos.

Durand, Jorge, 1994, Más allá de la línea, Conaculta, México.

Durand, Jorge y Patricia Arias, 2005, La vida en el norte: historia e iconografía de la migración México-Estados Unidos, El Colegio de San Luis.

Fernández, Abigail, ¨La discriminación a los mexicanos en Estados Unidos¨, El Cotidiano, núm. 134, UAM, Ciudad de México.

Lozano, Fernando, 2003, ¨Discurso oficial, remesas y desarrollo¨ en Migración y desarrollo, No. 1, Octubre.

Massey, Douglas, Karen Pren y Jorge Durand, 2009, “Nuevos escenarios de la migración México-Estados Unidos. Las consecuencias de la guerra antiinmigrante”, Papeles de población, núm. 61.

Massey, Douglas, Rafael Alarcón, Jorge Durand y Humberto González, 1991, Lo ausentes. El proceso social de la migración internacional en el occidente de México, Ed. Patria, México.

Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 2014, Hechos y cifras 2014, Consultado en http://oim.org.mx/hechos-y-cifras-2

Valenzuela, José Manuel, 1998, El color de las sombras: chicanos, identidad y racismo, Plaza y Valdés, México.

[1] *Estudiante de Maestría en Estudios de Migración Internacional por El Colegio de la Frontera Norte. Dirección electrónica dmariscal@colef.mx

[2] Término utilizado por Jorge Durand refiriéndose a migrantes en los Estados Unidos.

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