Hacia una política pública integral y sostenible para el transporte en Lima Metropolitana

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CONGESTIONAMIENTO DE TRANSITO VEHICULAR, TRAFICO EN SAN JUAN DE LURIGANCHO, LOS OLIVOS, EN AVENIDAS DE LA PANAMERICANA NORTE.

Pavel Corilloclla Terbullino

Abogado. Máster en Políticas Públicas por la Universidad de Chile.

Contemplando otra realidad

Quisiera empezar este artículo comentando que, actualmente, vivo en la ciudad de Brighton, Reino Unido. Esta ciudad es pequeña y está ubicada cerca del mar, tiene mucha vegetación y muchas colinas. Llueve usualmente y, por estos tiempos, hace mucho frío. Como se puede esperar de una ciudad en un país desarrollado, el sistema de transporte es muy ordenado: cuenta con una línea de tren, que está conectada al sistema nacional de trenes y fácilmente se puede viajar a la capital y otras ciudades por este medio. Asimismo, existe una red de buses que cubre toda la ciudad, hasta los lugares más alejados, los buses tienen carriles exclusivos que no están separados físicamente de los otros carriles (como sí lo están en el Metropolitano) y, por supuesto, los buses tienen una frecuencia determinada, no compiten entre ellos, y en la mayoría de paraderos existen avisos electrónicos que señalan el tiempo de espera.

Sin embargo, algo que me sorprende, especialmente por el clima y la geografía de la ciudad, es la cantidad de personas que se moviliza en bicicleta. Para ellas existen ciclovías bien señalizadas y donde no las hay los conductores de vehículos (privados y de transporte público o de carga) respetan la preferencia que los ciclistas tienen.

Finalmente, se puede observar el respeto increíble a la preferencia que tiene el peatón (algo impensable en la ciudad de Lima), la consciencia de respeto a las reglas por parte de todos los ciudadanos y la presencia de autoridades que se preocupan de que todos estén informados y asuman sus responsabilidades. Una frase que se encuentra en cada paradero de bus es “share the road, share the responsibility” (comparte las vías, comparte la responsabilidad), seguido de mensajes, escritos y gráficos, para que los conductores de vehículos no usen el celular mientras manejan o para que los ciclistas y peatones se hagan visibles en las vías (como usar señales reflectantes en la bicicleta o en las prendas de vestir).

En el poco tiempo que vivo en esta ciudad me he acostumbrado a caminar varias cuadras para llegar a los paraderos de buses y esperar a que llegue el bus indicado (todos lo hacen y se nota que están acostumbrados), sin importar si hace frío o llueve.

Volviendo la mirada a Lima

Después de observar y ser parte del sistema de transporte en la ciudad de Brighton, vuelvo la mirada al sistema de transporte en la ciudad de Lima y me surgen muchas preguntas, pero la principal es ¿qué hace falta para que la ciudad de Lima, así como las principales ciudades del Perú, puedan contar con un sistema de transporte eficiente y accesible, con reglas claras y actores respetuosos de las mismas?

La respuesta no es sencilla porque el problema del transporte implica múltiples factores y el alineamiento de intereses de una diversidad de actores. La inversión en infraestructura y tecnología es necesaria pero no es suficiente, se requiere también de operadores de transporte que sean ordenados y respetuosos de las normas (de tránsito y de transporte) y, sobre todo, de ciudadanos respetuosos de las normas y preocupados por la seguridad de los demás.

La receta pareciera sencilla, pero la planificación e implementación no lo son. Para lograrlo primero se requiere que la autoridad competente conozca las necesidades de movilidad de las personas y de las mercancías en la ciudad y una visión de desarrollo urbano a mediano y largo plazo. La solución del transporte no es inmediata, los resultados de las medidas que se puedan adoptar no se ven de la noche a la mañana. Además, las necesidades de movilidad van cambiando constantemente, por lo que se requiere que las autoridades competentes creen una institucionalidad flexible.

Luego, para implementar una política pública integral en materia de transporte, se requiere conocer las alternativas para responder a las necesidades de movilidad de manera eficiente, identificando las soluciones y combinación de medidas a ser adoptadas. ¿La ciudad de Lima cuenta actualmente con una política integral en este aspecto? La respuesta pareciera ser que no, a pesar de algunos intentos que se quedaron en camino.

En este contexto las autoridades del transporte deben establecer o restablecer una política de transporte, lo cual no es extremadamente difícil. Ya existen estudios y experiencias para definir hacia donde debería ir un sistema de transporte eficiente. Lo difícil es tomar las decisiones.

Como parte esencial de esa política pública algunas preguntas deben ser respondidas, como por ejemplo, si gran parte de la ciudad de Lima no tiene muchas colinas y el clima no es extremo ¿Por qué la bicicleta no se ha convertido en un medio de transporte usual? La bicicleta es un medio no contaminante, barato y con beneficios para la salud de los que la usan, sin embargo no adquiere la importancia que tiene en otras ciudades. Tratando de ensayar algunas causas, puedo mencionar que esto puede deberse a la falta de vías adecuadamente señalizadas para ciclistas, la seguridad ciudadana en algunas o muchas zonas de Lima, el temor de las personas a conductas irresponsables de los conductores de  vehículos, la falta de cultura en el uso de este medio de transporte, entre otros. ¿Se debe incluir este medio como uno esencial en la reforma del transporte? ¿Qué medidas deberían tomar las autoridades para facilitar e incentivar su uso?

Otra pregunta que surge es ¿qué se debería hacer con el servicio de transporte público? ¿Se debería continuar con la reforma del sistema de buses de transporte público que, con todas sus limitaciones, fue buen inicio? El sistema de transporte público que impera actualmente en la ciudad de Lima, con excepción de algunas vías, es ineficiente y esa ineficiencia se traduce en pérdida de horas en las vidas de las personas, horas que pueden ser utilizadas en sus negocios, trabajos o en el fortalecimiento de sus lazos familiares (calidad de vida). También se traduce en contaminación, inseguridad en las vías (accidentes con víctimas mortales y personas con discapacidad) y baja confiabilidad en el sistema.

¿Se puede avanzar con la implementación de los corredores, privilegiando la segregación virtual (exclusividad de carriles sin separación física), que no demanda mucha inversión en infraestructura? ¿Es solo un tema de infraestructura y tecnología o también se debe empezar a educar y condicionar a los conductores de vehículos privados para que no invadan los carriles exclusivos?

Por otro lado, la cantidad de taxis supera largamente el ratio que tienen otras ciudades, lo cual genera una serie de problemas, como la congestión y contaminación ¿Se debería continuar con la formalización del servicio de taxi y la reducción progresiva de la flota hasta llegar a un número eficiente?

Finalmente, ¿seguiremos privilegiando el transporte vehicular privado en lugar de privilegiar el transporte público y otros modos de transporte que son más eficientes?

Para que la autoridad competente, que en este caso es la Municipalidad Metropolitana de Lima, pueda responder estas preguntas y, principalmente, tenga la capacidad de implementar un política integral y sostenible, se requiere la voluntad política de la más alta autoridad de dicha institución, acompañada de unidades orgánicas sólidas, con gerentes enfocados en cumplir la misión de contar con un sistema de transporte eficiente y con un equipo multidisciplinario de profesionales competentes. Se requiere una institución que pueda planificar adecuadamente los servicios y modalidades de transporte, que pueda diseñar y ejecutar un marco regulatorio adecuado, con capacidad de hacer las inversiones necesarias y que tenga la capacidad de involucrar a la ciudadanía y cambiar la conducta de los diversos actores que participan del sistema.

La política pública de transporte en la Ciudad de Lima, así como en otras ciudades del país, requiere que los demás estamentos del Estado peruano entiendan, respeten y colaboren con la misión y las competencias de la autoridad competente, evitando contradicciones. Solo como ejemplo, podríamos preguntarnos ¿cómo está funcionando la interconexión entre el Tren Eléctrico y los sistemas de buses (El Metropolitano y los corredores implementados)? ¿Cómo están coordinando la Municipalidad Metropolitana de Lima, la Autoridad Autónoma del Sistema Eléctrico de Transporte Masivo de Lima y Callao y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones?

Como se puede observar, alcanzar un sistema de transporte eficiente, seguro y de calidad, no solo depende de un excelente marco regulatorio (que de hecho no tenemos) y programas de ordenamiento y formalización (de los que hubieron intentos), sino también de factores políticos, capacidades en las instituciones involucradas, cambio de conducta en los servidores públicos, en los proveedores de los servicios y en los usuarios de las vías y de los servicios.

Estos cambios involucran procesos largos y, en algunos casos, generacionales, por lo que se requiere que la política pública de transporte sea una política de la ciudad y no una política del gobierno de turno. Para esto se requiere tener autoridades con la capacidad de lograr una visión de ciudad moderna, reconocer lo bueno de gestiones pasadas, construir sobre lo bueno y remediar los errores, siguiendo la visión de ciudad que todos queremos.

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