A continuación presentamos la entrevista que le realizamos a Walter Villanueva a propósito de su nuevo documental “Árboles de Ira”, que retrata los hechos de violencia durante el Conflicto Armado Interno.

  • Walter, ¿Podría contarnos un poco de su nuevo proyecto como cineasta?

El documental “Los Árboles de la Ira” es un drama sobre el conflicto armado interno, centrada en Ayacucho. Narra los hechos de la violencia política interna vivida entre 1980 y 1990, desde la perspectiva de los árboles, como testigos de excepción del horror que vivieron las zonas guerra. Son entonces, los árboles, erigidos en las zonas de matanza como Huaratipe, Llusita, que se levantan como guardianes de memoria y desde esa perspectiva narran lo que ocurrió en aquellos tiempos.

En el documental, se han realizado entrevistas a pobladores tanto de Chuschi, Quispillacta, Llusita, Huarapite, Liriopata, entre otros. Y específicamente, a algunos ex jueces, personalidades del mundo académico y pobladores que vivieron dentro de este conflicto.

  • ¿Cómo se está financiando el proyecto?

Nos autofinanciamos. Mejor dicho, renuncié a mi trabajo, y con el pago de cinco años financié una parte. Chuschi fue mi punto de partida luego fui encontrando otros lugares que sólo conocía por lecturas.

  • ¿A qué lecturas te refieres, puesto que son escasos los libros que hablen de los lugares recónditos que sufrieron el conflicto, en concreto?

Claro la CVR, fue uno de los principales, luego leí el libro de Flores Galindo, donde narra los hechos de las luchas campesinas, después el libro de Antonio Díaz Martínez.

  • ¿Cuál es la relevancia de enfocar todo el suceso de violencia interna desde el punto de vista de los árboles?

Mira, en verdad, eso fue más intuitivo, no es una situación que había pensado antes, sino hasta al llegar a esos lugares, cuando me encontré con árboles gigantescos que estaban ahí, en medio de casas que habían sido sacudidas por las balas; los árboles de eran los únicos testigos de lo que había pasado. Me refiero a árboles que tienen 60 a 80 años.

  • Ante la polémica de hablar de temas de memoria, ¿se ha presentado algún conflicto para realizar dichas entrevistas en zonas tan alejadas, alguna barrera legal, los mismos comuneros?

Hasta el momento, no. Se hicieron tres entrevistas en Huamanga, dos en Chuschi, dos en Huaratipe y así sucesivamente. El punto central, que ha surgido en la línea de investigación es lo que ocurrió con los comisionados de la CVR. El señor José Coronel, que estuvo en Ayacucho, orientó su mapeo de entrevistas a zonas pobladas con ronderos, por lo tanto, era una población anti senderista y, lógicamente en los cuestionarios sus respuestas eran muy sesgadas.

En la filmación, además, ocurrió algo que no esperábamos, hubo personas que no querían que las filmemos, claramente lo respetamos. Pero tuvimos la suerte, por así decirlo, de algún modo, que las personas que decidieron dar la cara, fueron más, sentí que eran personas que ya estaban cansadas de callar, de vivir en silencio con hechos que ellos conocían. Por ejemplo, al llegar a Ayacucho encontramos a 2 personas que realmente querían hablar, no soportaban estar más en silencio; uno de ellos había sido secretario de un juzgado en la época del conflicto. Y la otra, era una famosa gastrónoma ayacuchana, con varios premios a su haber. Necesitaban contar y nosotros llegamos, fue todo al azar.

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