Pablo Fajardo Mendoza

Activista y abogado del caso Texaco, ganador del premio Nuevas Escrituras Canarias en 2008

¿Por qué es importante el Caso Texaco?

En primer lugar, porque el caso Texaco es un caso grande. Es uno de los casos más grandes por muchas razones. Primero, porque son más de 30 mil personas afectadas por esta actividad. También compañeros indígenas colonos y mestizos. Es una colectividad grande con pueblos indígenas numerosos y diferentes. En segundo lugar, en el área en la que operó Texaco, que estaba en la zona norte de la Amazonía Ecuatoriana, como sabemos todos, el daño ambiental que se genera no se quedó confinado. No es como un daño que llega a una frontera. Por ejemplo, en el año 1984, un senador peruano hizo un reclamo oficial y formal al estado Ecuatoriano porque los tóxicos que se vertían acá pasaban la frontera hacia Perú y contaminaban la selva amazónica peruana también, lo que demuestra que el problema ambiental es también un problema, claramente, fronterizo. Como decía un compañero, el aire, el agua y el oxígeno no tienen fronteras. Es una contaminación indeterminada, algo difuso, que no tiene un límite y, obviamente, está presente hasta que no se le elimine. Es, además, un delito, un daño continuado en el derecho y en el espacio. En tercer lugar, en salud, se registran por lo menos 2000  víctimas de muerte por cáncer. Y hay tipos de casos como el cáncer de útero, pulmón, al estómago, que se encuentran hasta ocho veces más que en el promedio de cáncer que se registra en Ecuador. El exceso se atribuye a los tóxicos dejados por Chevron.

Si este es el daño causado a los pueblos indígenas, a la gente y a la Amazonía, entonces evidentemente es un daño muy grande.

En estos 24 años de litigio que hemos acumulado, hasta ahora, más de 300 000 hojas de juicio. Este caso se ha litigado en Ecuador, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá y algunos países europeos como en la Corte Penal Internacional y la Corte Mundial de Arbitraje. Es un caso tanto nacional como transnacional.

La sentencia económica ha dictado una sanción de 9 500 millones de dólares. No hay otro caso civil de esta magnitud y repercusión. Los oponentes del caso son distintos pueblos indígenas contra una de las transnacionales más grandes del mundo: Chevron Coporation. Lo que está en juego en el caso no solo son los intereses de las comunidades indígenas y Chevron, sino el sistema de impunidad corporativa en todo el planeta. Son todos estos elementos los que lo convierten en uno de los casos más importantes en todo el planeta.

¿Cómo está actuando el sistema de justicia Internacional?

Es muy complejo porque se pone a prueba el sistema. Hay una sentencia de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador que ratifica la condena contra Chevron y la orden que tienen para reparar el daño. No buscamos una orden para una sanción, sino para reparar el daño, reitero. Pero en vista de la inexistencia de bienes o activos de Chevron en el Ecuador. Estamos obligados a hacer la acción de homologación de sentencia en otras jurisdicciones. Escogimos, para empezar, Brasil, Argentina y Canadá. En este último país es en donde más se ha avanzado.

Tuvimos una audiencia, en octubre pasado, de peso muy importante y tendremos en abril una audiencia de apelación y posibilidades de éxito judiciales en Canadá en los trámites de ejecución de sentencia para la reparación del daño, debido a que el capital de Chevron en tal país supera los 12 mil millones de dórales, lo que quiere decir que podríamos cobrar la deuda que tiene en favor nuestro.

Se toca el tema de jurisdicción,  de competencias, velo societario. Muchas de las empresas transnacionales crean empresas auxiliares o holdings  en muchas partes del planeta, principalmente,  paraísos fiscales. Los usan no solamente para evadir impuestos, sino para evadir responsabilidades

Se trata, además, el tema de patrimonio corporativo, recurso para litigar de pueblos indígenas desprotegidos versus grandes capitales globales, y vacíos jurídicos  de instrumentos jurídicamente vinculantes para que permita juzgar a corporaciones, debido a que no hay ninguna corte internacional que ejerza tal función. Así, En la Corte Penal Internacional se puede juzgar a los estados y personas, pero no a una corporación. El caso pone a prueba un gran vacío global que garantiza esa impunidad corporativa. El principal obstáculo es ese: el sistema de justicia global que aún no existe.

Cuando los oponentes son pueblos indígenas, campesinos, mujeres, pueblos afros versus grandes corporaciones, no hay acceso a la justicia en esos casos. Es por lo que estamos luchando, lo que hacemos es generar ese espacio, discutir las cosas y aliarnos con distintos sectores en el mundo entero para lograr que haya un instrumento jurídico que permita juzgar a esas corporaciones y que poco a poco vayamos acabando con el poder corporativo que rige en el planeta.

La realidad es que los organismos supranacionales están dominados por las corporaciones como tal, son estas corporaciones que terminan dominando a los estados. No tenemos gobiernos independientes en ninguna parte del planeta, por ejemplo en EE.UU, son esas corporaciones que imponen las reglas del juego. Quedémonos con un ejemplo práctico: ¿Por qué ellos nunca firmaron el convenio de Kyoto? Porque las grandes empresas le prohibieron que firmara para que no se obliguen a reducir las emisiones, porque eso le implicaba invertir un poco más en cuidado ambiental. Las cumbres de cambio climático, las últimas, de París, Marruecos, todas son financiadas por las mismas transnacionales. Cuando tú recurres a las Naciones Unidas, a alguna relatoría, cuando es contra un estado pequeño, actúan rápidamente, pero cuando es contra un estado grande o una transnacional siempre te ponen peros y nunca actúan.

Entonces, el sistema está capturado, controlado, dominado, neutralizado por las corporaciones como tal, y es una situación sistemática. Nosotros, por ejemplo, en el caso contra Chevron, recurrimos a la Corte Penal Internacional, sabiendo que no se puede judicializar o juzgar a una corporación, entonces juzguemos al gerente de una corporación que es responsable de estos crímenes, el que toma decisiones sobre estas cosas y la CPI respondió que no encontraba que no encontraba mérito para investigar este delito.

Si uno revisa estadísticamente los juicios que ha procesado la CPI, se da cuenta que hasta el 2014, que hicimos la última investigación, había revisado 225 casos, de los cuales al menos 218 eran condenas para países del África. O sea, ¿la CPI solo está hecha para África, o es que acaso en América no hay delincuentes de lesa humanidad? Es así como el sistema está desarrollado no para que proteja las poblaciones, al ecosistema, tierras indígenas, son para que proteja al capital y las inversiones. Además de las normas domésticas, está el Tratado de Libre Comercio que no hacen más que poner normas que protegen a la inversión, el capitalista, a la transnacional, por encima de las leyes domésticas de cada Estado, pero los TLC lo que dan son derechos a las corporaciones, pero no les dan obligaciones, y dejan a las poblaciones en total indefensión.

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