CASO DEL II CONCURSO NACIONAL DE LITIGACIÓN LABORAL


 

Desde enero del 2014, la empresa B&F SAC, una empresa dedicada a la importación de cuadernos y útiles escolares, había suscrito un “millonario” contrato con el Ministerio de Educación mediante el cual se comprometía a prestar su imagen como promotora de la educación en el Perú y a mantener una conducta íntegra e intachable durante la duración del contrato. A cambio de ello, la empresa era una de las principales proveedoras de cuadernos y útiles escolares para las campañas que realizaba el Ministerio en las escuelas públicas.

Por su parte, Pedro Ruiz labora desde hace 25 años como Gerente de ventas en B&F SAC.

En sus ratos libres, a Pedro le gusta navegar por las redes sociales. Como cualquier domingo por la noche, Pedro comenzó a leer las noticias que aparecían en su Facebook, entre las cuales encontró una sobre unos artistas que protestaban porque sus graffitis habían sido borrados por la Municipalidad de su distrito, la cual además ha emitido una ordenanza prohibiendo todo tipo de pintas o graffitis en el distrito.

Pedro se sintió indignado con la opinión de la noticia pues pensaba que era una excelente iniciativa de su Municipalidad ya que varias semanas atrás, su propia casa había sido pintada por un grupo de hinchas de la “U” y, ante el apoyo de varios de los usuarios a los graffiteros, respondió a diversos comentarios. La discusión llegó a mayores e incluso se intercambiaron algunos insultos.

A las pocas horas, Pedro decidió olvidarse de este incidente; sin embargo, muchas personas comenzaron a manifestar indignación por sus comentarios. Inclusive, al día siguiente, muchos de estos comentarios se “viralizaron”, especialmente los siguientes:

Sin título

Días después, estos comentarios fueron publicados por un conocido y popular blog llamado “elburro.pe”. Así, en solo días, la noticia se volvió tendencia en las redes sociales con los hashtags #Yosoygraffitero y #Graffitiesarte.

Muchos usuarios difundieron el perfil de Pedro en Facebook, el cual es de acceso público, donde aparecía que trabajaba como Gerente de Ventas en B&F SAC. Inclusive, en algunas de estas publicaciones, se incluyó algunas cláusulas del contrato suscrito entre B&F SAC y el Estado.

De este modo, la campaña mediática tomó una nueva dirección, pues las críticas se centraron en la relación entre B&F SAC y el Estado. Por un lado, los usuarios exigían a B&F que tome medidas en el asunto atendiendo al contrato suscrito con el Estado y, por otro lado, se incrementaron las críticas al gobierno de turno, por no poner “filtros” adecuados al seleccionar a sus proveedores.

Debido a la popularidad del hashtag, muchos programas de televisión comenzaron a darle cobertura al debate. En la sección de espectáculos del programa de noticias “48 horas”, algunos artistas manifestaron su rechazo a los comentarios de Pedro y pidieron a la opinión pública unirse a la campaña para revalorar el graffiti como expresión artística a través del Twitter.

Al ser directamente aludido, Pedro decidió llamar al programa y así se inició una acalorada discusión en vivo. Uno de los artistas señaló que era inadmisible que una empresa tan respetable como B&F SAC tuviera un trabajador y además representante de ventas que opinara como él. Ante ello, Pedro declaró lo siguiente:

“Yo como representante de ventas puedo decir que la política de B&F es apoyar y promover el arte de verdad y que B&F jamás apoyaría actos de vandalismo en las calles, los cuales nunca podría ser llamado arte. Cuando a ustedes, así como a mí, les pinten la casa con graffitis van a dejar de pensar que eso es arte.”

Luego de emitido el programa, cientos de usuarios empezaron a escribir a la página oficial de B&F SAC manifestando públicamente su indignación por dichas declaraciones. Por su parte, un funcionario del Ministerio de Educación declaró públicamente que iban a analizar el convenio para terminarlo de manera inmediata.

La campaña se volvió tan mediática que el Área de Marketing de B&F SAC tuvo que convocar a diversas reuniones de emergencia para mitigar el grave daño causado a la reputación e imagen de la empresa. A solo dos meses de la emisión del programa, la popularidad de la empresa había caído drásticamente, especialmente en los jóvenes.

El 20 de julio de 2016, la empresa le cursó a Pedro una carta imputándole la falta grave tipificada en el literal a) del artículo 25° de la LPCL, señalando que había incurrido en una inobservancia muy grave del Reglamento Interno de Trabajo y del Código de Conducta de la empresa. Mediante dicha carta se le otorgó a Pedro el plazo legal para presentar sus descargos.

Pedro presentó sus descargos, en los que, además de rechazar la comisión de las faltas graves imputadas, hizo referencia a que el 15 de julio de 2016, el Gerente de Recursos Humanos le ofreció a Pedro un incentivo para renunciar, pero él no aceptó pues consideró que él no había cometido ninguna falta laboral y, adicionalmente, manifestó estar decepcionado pues a pesar de todo el daño moral que él y su familia habían sufrido, la empresa nunca lo apoyó.

La empresa, por su parte, tras recibir los descargos de Pedro le cursó una carta de despido.

Pedro se encontraba indignado pues la empresa nunca lo apoyó en toda la campaña que los medios le hicieron contra él, a pesar de haber trabajado casi toda su vida y mantener una relación muy cercana con varios accionistas.

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